Por: Jorge Andrés Forero González
Según colegas en diversos Estados de Venezuela, el lunes amaneció todo “normal” en medio de la tensión. La economía estuvo abierta al ser un día de trabajo, las instituciones siguieron en funcionamiento y en 2 días juramentaron el nuevo poder ejecutivo y legislativo. En las calles se experimentaban los alcances del decreto de conmoción, especialmente visible con la militarización y la censura denunciados por la oposición. En la noche, supimos que drones sobrevolaron el Palacio de Miraflores en Caracas, y se volvieron a prender las alarmas. Sin embargo, y por fortuna no pasó a mayores, aunque deja dudas sobre posibles fricciones internas en la transición de poder y la capacidad militar de Venezuela. Fue otra demostración del estado de incertidumbre en el vecino país.
Con todo lo dicho desde el sábado 3 de enero, no se esperarían acciones militares adicionales estadounidenses. La reacción natural de la mayoría de los Jefes de Estados en el mundo, fue la de condenar el ataque. Claro, se justifican en el “miedo”, cualquiera puede ser el próximo. Según Rubio y Trump, van a negociar con Delsy, y a su manera. Ella, que se ve rodeada de Padrino y Cabello, y es con quien tendría que negociar el ejército, las milicias y el discurso y prácticas del chavismo que no es un símbolo y práctica menor. Y claro la economía y el control del petróleo. Apenas ayer ya Trump anunciaba que Venezuela le entregaría entre 30 y 50 millones de barriles como una primera victoria.
La oposición no tiene nada que ofrecer y por eso no tiene sentido la transición con ellos. No cuentan. María Corina en su entrevista en Fox News lo dejó claro, no volverá por lo pronto a Venezuela y más allá de querer “regalarle” su Nobel a Trump, en lo que centró sus diatriba, no tiene nada para poner sobre la mesa. A Trump ese Nobel no le interesa, va por el suyo propio en 2026 con sus acciones en Ukrania, Palestina y Venezuela. Sabe que se lo pueden dar, como el que le dieron a Obama luego de su intervención militar en Siria en 2009. En Venezuela se anuncia que no habrá elecciones próximamente, la transición es sobre el control del petróleo y no quieren un Vietnam o un Afganistán.
La Unión Europea está asustada, se había acostumbrado a que Estados Unidos le resolvería sus guerras próximas y eso no va pasar más en el futuro cercano. Anuncian aumentar su gasto militar ante posibles escenarios de agresión a sus Estados miembros. Es el primero de 4 años de Trump y ya demostró que puede hacer lo que quiera en la escena internacional. Poder real al ser 1 de los 5 grandes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y con capacidad de veto. Rusia y China no se alzaron ni se alzarán en una confrontación militar por Venezuela, ni por Cuba, ni menos por Colombia. En el mundo multipolar no quieren que les digan nada sobre Ucrania y Taiwán. En mensaje que consolida la hegemonía de las potencias del Consejo de Seguridad en sus círculos geográficos de incidencia. Trump amenaza a Petro y a Dinamarca sobre Groenlandia dado que ahora le interesa es su poder geográfico cercano y en su mapa mental quiere ser el “amo” de lo que llama América, su MAGA. Hoy Trump hasta tiene el poder suficiente para hablar de reelección en el congreso, que se ha mencionado como “chisme de pasillo” pero con esta coyuntura cobra relevancia.
Claramente, en este vecindario sus mensajes están enfocados en interferir en las elecciones de Brasil y Colombia en este 2026 como ya lo hizo en Canadá y Honduras el año pasado. Rubio lo dijo claramente, en Colombia quieren un socio histórico de las “buenas relaciones” de toda la vida. Ya ganó el estilo Trump en Argentina y Chile y quieren dejar solo a México que junto con Brasil, las dos principales economías de Latinoamérica, han tenido que ser más diplomáticos que contestatarios. Trump llegó para quedarse, titulaba una colega en estos días.
También ese mismo lunes apenas a 2 días de la intervención militar estadounidense en Caracas sesionó el Consejo de Seguridad y nada pasó, y más allá de las enérgicas condenas a la intervención militar y a la violación del Derecho Internacional, nada pasó, como no pasó con Palestina. Aunque haya que seguir insistiendo en ese escenario por el Estado Palestino. Es miércoles y Petro en una gran concentración en la Plaza de Bolívar en un tono conciliador anuncia que habló de manera muy cordial con Washington y Trump en sus redes responde invitándolo a una visita oficial y celebra que por fin se estén entendiendo sobre las cifras del narcotráfico y de los “desacuerdos” del pasado.
Queda en evidencia en estos turbulentos 5 días, que lo que pasó en Venezuela es un golpe muy fuerte para el proyecto anticolonial en el hemisferio occidental. Recuerda a los escenarios que vivió Tupac Amaru II, que en medio de tantas adversidades logró levantar al subcontinente en 1700, en Colombia ese viento anticolonial se vio reflejado con los Comuneros, o los de la Carta de Jamaica de Bolívar y las luchas de Independencia de 1800. Y es que claro, entre más quiere el rey que su corona brille y entre más muestre su espada y sus ejércitos, con más coraje ha demostrado la historia, se tejen las alianzas por la libertad.
Es apenas jueves, todo por ver, todo por escribir, todo por contar.
