Entre 2020 y 2025, las autoridades han incautado al menos ocho cargamentos de cocaína dentro de contenedores que pertenecen a las empresas del conglomerado Noboa, principalmente en cajas de banano. Cuatro de esas incautaciones han ocurrido en puertos de Guayaquil, antes de que la mercancía saliera para Europa, y los otros cuatro han sido interceptados ya en puertos europeos, en Turquía, Croacia o Italia. La familia presidencial habla de “contaminación” de sus contenedores, pero las autoridades han encontrado complicidad dentro de las propias compañías.
Por: Unidad Investigativa Revista RAYA
El 27 de marzo de 2025, la Policía Antidrogas de Ecuador interceptó un cargamento en el puerto de Posorja, en Guayaquil, que sacudiría el entorno presidencial. Ocultos entre sacos de cacao con destino a Amberes, Bélgica, los agentes hallaron 2.327 paquetes de cocaína —unas 2,3 toneladas— sellados con cinta café y diversos logotipos. El contenedor provenía de un depósito de Blasti, operadora logística del Grupo Noboa. El hallazgo vincula directamente al conglomerado de la familia del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, principal aliado de Donald Trump en la ofensiva regional contra el narcotráfico.
El operativo en Posorja repite una constante de los últimos cinco años: cocaína oculta en exportaciones de frutas con el sello del grupo Noboa. Este holding familiar no solo siembra y cosecha; posee una infraestructura completa que incluye transporte y puertos privados de salida al exterior. Bajo este modelo de control, Luis y Álvaro Noboa —abuelo y padre de Daniel Noboa— erigieron un patrimonio que los convirtió en los rostros más visibles de la élite económica ecuatoriana.

Luis Noboa, abuelo del presidente Daniel Noboa y quien empezó el emporio bananero del grupo familiar

Álvaro Noboa, padre del presidente Daniel Noboa y considerado el empresario más rico del Ecuador
El decomiso de las 2,3 toneladas de cocaína en los contenedores de Blasti se mantuvo bajo reserva durante meses; solo en enero pasado comenzaron a filtrarse los primeros detalles. No obstante, el silencio oficial contrastó con un episodio previo: apenas cuatro días antes de la incautación, durante un debate presidencial, la candidata Luisa González increpó a Daniel Noboa frente a las cámaras. González le exigió explicaciones sobre el vínculo de sus empresas familiares con cargamentos de droga detectados en sus propios contenedores.
Los registros de la Superintendencia de Compañías de Ecuador, analizados por Señal Investigativa y Revista Raya, confirman que el círculo íntimo del mandatario está detrás de la firma Blasti. Entre los beneficiarios y propietarios figuran Isabel Noboa Pontón, tía del presidente; su exesposo, Isidro Romero, y varios de sus primos de la familia Sicre Noboa. El documento oficial ratifica el control directo del entorno presidencial sobre la empresa logística.
Blasti opera como un centro logístico de alta complejidad en el sur de Guayaquil, diseñado específicamente para servir a la industria de exportación de banano y cacao del grupo Noboa. El personal de esa compañía es clave en el alistamiento de cada contenedor, su aseguramiento y su despacho a puerto. La empresa, en todo momento, tiene control de cada contenedor. ¿Si la compañía cuenta con todo este diseño de trazabilidad, quiénes son los responsables de la llamada “contaminación” con cocaína?
En la incautación de cocaína de marzo del año pasado, dentro del depósito privado de Blasti, el contenedor con esa mercancía había sido clonado, es decir, se despacharon dos contenedores idénticos, con la misma numeración, que fueron transportados en diferentes horarios de la noche y por dos vehículos distintos usados por trabajadores de esa compañía. ¿Cómo se realizó dicho operativo sin conocimiento de los inspectores y autoridades de la empresa y en un entorno estrictamente controlado con sistemas de videovigilancia?
La operación derivó en la captura de cuatro trabajadores de la logística de Blasti, piezas clave en el proceso de autorización y salida de la carga. El hallazgo de marzo pasado, no solo destaca por su magnitud, siendo la incautación más grande hasta el momento, sino porque marca un hito alarmante: es la cuarta vez que contenedores vinculados a las empresas del patrimonio presidencial se ven comprometidos en casos de narcotráfico.
Todos los caminos conducen el grupo Noboa
El primer eslabón de esta cadena se registró en 2020: 150 kilos de droga rumbo a Croacia. En esa detención apareció por primera vez el nombre de José Luis Rivera Baquerizo, un contratista de Noboa Trading cuya defensa fue asumida por Edgar José Lama Von Buchwald. Lo que entonces parecía un trámite legal cobró relevancia política cuando Lama pasó de ser asesor de Daniel Noboa en la Asamblea a convertirse en su ministro de Salud.

José Luis Rivera Baquerizo, contratista de la empresa bananera Noboa Trading para el control antinarcóticos de la carga
Rivera Baquerizo se convirtió en una figura recurrente. Fue capturado nuevamente en junio de 2022 con 278 kilos y, por tercera vez, en abril de 2024 con 76 kilos adicionales, siempre bajo la sombra de la logística del grupo Noboa. En el segundo incidente, la conexión familiar fue directa: su empleador era Roberto Ponce Noboa, primo del presidente.
Mientras la justicia local, bajo la gestión de la fiscal general Diana Salazar, no ha señalado culpables más allá de los operarios, los puertos internacionales siguen encendiendo alarmas. En octubre de 2023, el puerto turco de Mersin interceptó más de media tonelada de cocaína bajo el sello de Bonita Banana, evidenciando que el problema de la "contaminación" es una crisis de exportación global para el grupo empresarial.
Pero, ¿quién es el verdadero dueño de la droga que ha viajado en los contenedores del grupo Noboa? La respuesta yace en las profundidades de Sky ECC, una plataforma de mensajería ultrasecreta diseñada originalmente para la comunicación inexpugnable del crimen organizado global. Tras ser desmantelada por las autoridades europeas en 2021, la intervención dejó al descubierto millones de conversaciones que hoy sirven como mapa de las mafias internacionales.
Una investigación del Proyecto de Denuncia sobre Crimen Organizado y Corrupción (OCCRP) logró acceder a chats que vinculan directamente al conglomerado Noboa con narcotraficantes de los Balcanes. Nathan Jaccard, periodista colombiano-suizo y miembro clave de dicha investigación, detalla para Señal Investigativa los hilos que unen las exportaciones de la familia presidencial con los carteles de Europa del Este.
La investigación realizada por el Occrp reveló la identidad de uno de los interlocutores en esos chats: Nikola Dordevic, una figura del crimen organizado en Serbia. El mismo que coordinaba y enviaba directrices sobre el traslado de la sustancia ilícita en los contenedores de fruta tropical.
Los cargamentos mencionados en los chats fueron despachados en un lapso de tres meses, entre finales de 2020 e inicios de 2021. Se trata de operaciones distintas a las incautaciones en Guayaquil descritas anteriormente. En estos casos, la droga logró cruzar el Atlántico hacia Croacia e Italia, aunque parte de la mercancía fue interceptada en puertos europeos.
En Ecuador, la logística y el embarque recaían sobre la facción de Dordevic, actualmente prófugo. Sin embargo, en el viejo continente, la recepción estaba bajo el mando del croata Petar Cosic, quien enfrenta procesos judiciales por narcotráfico, organización criminal y homicidio agravado.
En la cúspide de esta estructura aparece Darko Saric, conocido como el "Rey de la cocaína en los Balcanes". Originario de Montenegro, Saric ha sido el arquitecto del tráfico transatlántico durante más de 15 años. Su historial de récords criminales incluye la mayor incautación en la historia de Uruguay: dos toneladas de cocaína decomisadas en 2009. Aunque hoy permanece tras las rejas, las investigaciones sugieren que sigue moviendo los hilos de la organización desde su celda.
El mapa del narcotráfico traza una línea directa desde Guayaquil hacia el corazón de Europa. La ruta, que suele hacer escala en Panamá antes de cruzar el Atlántico, tiene sus principales puertas de entrada en el puerto italiano de Gioia Tauro y en las terminales adriáticas de Rijeka y Ploče, en Croacia. En ocasiones, la logística se extiende hacia los gigantes del norte: Amberes y Rotterdam.
La narcojusticia de Ecuador
La denuncia sobre el control de los puertos ecuatorianos por parte de estas mafias fue el eje central de la campaña de Fernando Villavicencio. Según relató a Señal Investigativa el exasambleísta Jorge Peñafiel —su compañero en el movimiento Construye—, haber puesto el foco en esta estructura logística convirtió al candidato en un "objetivo militar" del crimen organizado, sentenciando su destino antes de las elecciones.
Pero Peñafiel habla también de la que sería una figura clave en la cadena de impunidad que estaría protegiendo a algunos narcos. Se trata de Mario Godoy, quien hasta hace un mes ocupaba el más alto cargo en la justicia de Ecuador, como presidente del Consejo de la Judicatura.
¿Quién es el narcotraficante que motivó las presiones de Godoy sobre el sistema judicial? Un ciudadano de nacionalidad bosniaherzegovina, Jezdimir Srdan, un viejo conocido de las autoridades ecuatorianas, quien, tras cumplir una condena previa por narcotráfico y recuperar su libertad, fue recapturado en 2024. Según el portal Primicias, Godoy habría enviado un emisario para intentar forzar un fallo favorable a Srdan, una maniobra que finalmente resultó infructuosa.

El perfil de Srdan es la prueba de que la mafia de los Balcanes mantiene su vigencia en Ecuador. Su rol es estratégico: actúa como el eslabón indispensable entre los facilitadores locales y la cúpula criminal en Europa del Este.
Si bien ni el presidente Daniel Noboa ni su familia están formalmente vinculados a investigaciones por narcotráfico, ya son al menos ocho incautaciones de cocaína que las autoridades han encontrado, en puertos de Ecuador o en Europa, ocultos en contenedores que pertenecen a las empresas de propiedad de la familia presidencial.
