Por: Jorge Andrés Forero- González
Conocí a Aida Quilquie a finales de 2008. Fue la primera vez que se volvió común hablar de la “Minga”. Esta palabra Minga que viene del idioma indígena Quechua y que se vive en el Abya Yala (Las Américas) andino amazónico en hoy países como Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, se entiende en castellano como trabajo comunitario, solicitud de ayuda o convite colectivo diríamos en Boyacá y en otros territorios campesinos con fines de utilidad social o recíproco. También Minga se entiende en el idioma de los Nasa, pueblo originario de Aida y ha marcado su legado en la política colombiana.
En el 2008 era estudiante de Economía de la Universidad Nacional, Sede Bogotá y la Minga se tomó la Universidad con un colorido plurinacional sin precedentes. Era el segundo Gobierno Uribe y tiempos duros de la Seguridad Democrática. Venían comunidades indígenas especialmente del suroccidente colombiano que fueron recogiendo en su camino a más pueblos y que decidieron reunirse en la capital del país para exigirle al Estado Colombiano una salida negociada al conflicto armado y a denunciar la grave crisis humanitaria que se vivía en sus territorios. A los Pueblos Indígenas rápidamente se sumaron pueblos Negros Afrocolombianos, Campesinos y Movimientos Urbanos, Obreros y de la Nuevas Ciudadanías que atendieron el llamado ancestral.
Desde múltiples profesiones en desarrollo y aún con los egresados pudimos compartir con la Minga de los Pueblos el gran potencial del diálogo de saberes y sabores que se expresaba en compartir días y noches entre las múltiples culturas y visiones de mundo que hoy configuran un país de más de 115 pueblos indígenas con más de 70 idiomas, los pueblos negros afrocolombianos raizales y palenqueros, el pueblos Rrom Gitano y las Comunidades Campesinas. Todos sumados somos al menos el 30% de la población de Colombia (1 de cada 3 compatriotas en selvas, campos y ciudades) y que con su visión y gestión territorial con Entidades Territoriales y Resguardos Indígenas, Territorios Colectivos de Comunidades Negras, Zonas de Reserva Campesina o Territorios Campesinos Agroalimentarios hacen viva la “Minga” y el “Convite” como prácticas colectivas que rompen el Capitalismo, en al menos unas 42 de 114 millones de hectáreas en Colombia.
Dentro de los liderazgos de la Minga, mayoritariamente masculinos, destacaba el de Aida Quilque. Una mujer serena, seria, con mirada y palabra profunda. Escucharla dar diálogos en su nativo idioma Nasa Yuwe y luego traducirlas al castellano dejaban ver rápidamente la riqueza del lenguaje de los Pueblos Originarios en Colombia que enaltecen nuestra lengua y por la que estamos atravesados permanentemente. Con expresiones potentes de Aida y del movimiento como la Minga de Pensamiento, es decir ya no solo la mano cambiada par las actividades propias del campo y cubrir de manera solidaria sus necesidades, se entiende más a Gabo con su discurso ante la RAE de Jubilemos la Ortografía y donde insta a rescatar y nutrir una identidad propia con nuestra gran identidad plurinacional. Se le entregó con la Minga de Pensamiento y el caminar la palabra al país. Un escenario para salir de la hecatombe de la guerra en tiempos de mucho dolor como lo demostró la Comisión de la Verdad en sus impactantes informes.
Los diálogos políticos fueron de muy alto nivel. Los poderes nacionales se oponían. La Minga y el movimiento indígena como ha sido el campesino y el negro cimarrón ha sido fuertemente estigmatizado y victima de genocidios milenarios y aún republicanos. Del Pueblo de Aida Quilque recientemente se alarma del Genocidio Nasa ante los impactantes cifras de muertes selectivas contra los liderazgos de un Pueblo que ha sabido resistir a la larga historia de colonización y de barbarie que se inauguraron con el arribo del invasor Europeo al Abya Yala en 1492.
Aida emocionaba y emociona las multitudes, es el tiempo de las mujeres ha dicho desde hace décadas, del liderazgo colectivo por la protección de la Madre Tierra, de la Hitzca Waia de la Pacha Mama y para defender y querer esa madre, el cuestionamiento profundo al modelo económico y político capitalista es fundamental. La Universidad por fin se volvía una fiesta de la diversidad y del piel a piel con nuestra ancestralidad negada. Ante el centralismo Bogotano que ha querido excluir la Minga rompió los esquemas y barreras del arribismo colombiano y nos puso a dialogar como Pueblos hermanados en la lucha por la desigualdad y por el derecho a la Paz. Vinieron a la “Nacho” también jóvenes estudiantes de múltiples universidades privadas que luego se inspiraron en la capacidad de movilizarse en la diversidad para potenciar movimientos como la MANE.
Así mismo con este legado miles de nuevos profesionales con esta inspiración nos comprometimos por Construcción de Paz, la Reforma Agraria y por ir a conocer y trabajar directamente con las comunidades, con nuestra herencia senti-pensando y haciendo viva la Investigación Acción Participativa que merece el país para la academia. A Aida regresando de la Minga le asesinaron a su esposo por parte del Ejercito Nacional en hechos que hoy han sido reconocidos por la justicia colombiana. Sin embargo y con el dolor que eso significó, ella como gran sobreviviente del conflicto armado siguió inspirando.
Que Aida Quilque haya luego sido protagonista del movimiento social colombiano, liderado una agenda ambiental que vaya a lo profundo y terminado su participación como Senadora de la República y hoy candidata a la Vicepresidencia de la República es profundamente revolucionario, es decir va a la raíz de la historia del país y se suma a posibilidades conceptuales y de hacer del Estado uno acorde a la realidad Colombiana. De hecho que lo supere. Y es que ha sido bien estudiado con Wallestein o Dussel que el eurocentrismo con la llegada al Abya Yala (la américas) creó las bases del Sistema Mundo Capitalista donde la Europa Occidental con los ingresos sin precedente oro y plata llegados de los múltiples Potosís y la esclavización a gran escala de los pueblos indígenas, afrodescendientes y luego campesinos y obreros, creó las condiciones propias para crear la potente monarquía y luego burguesía que derivó en la revolución industrial y la era del petróleo que creó el orden mundial moderno basado en el patriarcado y la supremacía del hombre blanco anglosajón, el racismo estructural y la explotación de la naturaleza como principio universal de progreso.
Así que cuando Aida con su legado se presenta al país con posibilidades claras de ser la primera vicepresidenta de la hoy llamada Colombia nos permitimos asistir a un momento histórico sin precedentes para vernos al espejo con orgullo de nuestra milenaria ancestralidad, reconocer nuestra poderosa identidad y poder salir de la aparente inamovible modernidad capitalista. Es una oportunidad cercana a tener nuestra propia Revolución Mexicana y poder aventurarnos con esperanza hacia un país plurinacional que potencie su capacidad agrícola, y cuide el esplendor de sus cordilleras, mares, lagunas y lugares sagrados, sus plantas de poder y de conocimiento como la hoja de coca y rompa con los esquemas coloniales y destructores a gran escala de la naturaleza que han regido en la larga noche de los más de 500 de colonización física y mental. Es tiempo que se cristalice el proyecto político que viene desde las lagunas y cerros de origen de los Nasa, de los Muysca Chibcha y de los cientos de Pueblos Originarios Indígenas, Negros y Campesinos que no ha podido ser y que alumbre con Potencia la Vida ante los tambores de guerra que quieren acallarnos. Que se cristalice! Que se cristalice! Que se cristalice!.
