Por: Jorge Andrés Forero González
En noviembre se cumplen 10 años desde la firma del Acuerdo de Paz y, aunque el país sigue enfrentando enormes desafíos, es imposible desconocer que en este acuerdo como en los que lo vinieron antes incluso la Constitución Política de 1991, se han sembrado semillas de esperanza para combatir el ruido de la guerra.
Por estos días, donde veo a muchas familias celebrado sus grados, hago memoria como desde hace 16 años como economista egresado de la Universidad Nacional y del legado en mi pregrado de mis estudios en la Universidad de Guadalajara, la Universidad de Antioquia y la UPTC de Tunja he estado vinculado al proceso de construcción de paz en el país.
No es un caso aislado, fuimos una generación inspirada en el sueño de paz, que aunque pequeña, cada vez ha sido más protagónica en el devenir de la historia política y económica del país. Primero la proclama que venía de mi tiempo de estudiante y que marcó mi formación, estuvo asociada a la salida negociada al conflicto armado a estudiar bien y buscar alternativas para superar la agenda del capitalismo y el extractivismo que mantienen la guerra viva en el país y a atender la crisis humanitaria en que se sumergió Colombia en los tiempos de la Seguridad Democrática como respuesta a los fallidos acuerdos de paz del Caguán.
Desde el 2010 ya como profesional impulsando las negociaciones del Acuerdo de Paz en la Habana que se dieron públicamente del 2012 al 2016 con las organizaciones sociales, centros de investigación y autoridades de los Pueblos Indígenas, Afrocolombianos y campesinos en materias de la Reforma Rural Integral y la Reforma Agraria, la Solución al Problema de Drogas Ilícitas y de todo el Acuerdo con el Capítulo Étnico.
Desde la firma en noviembre de 2016, he participado de manera directa en la implementación del Acuerdo. Con autoridades étnico territoriales en la conformación de Coordinación Étnica Nacional de Paz CENPAZ y la Instancia de Alto Nivel con Pueblos Étnicos IEANPE para la implementación del Acuerdo de Paz de la CSIVI y en la concertación del Plan Marco de Implementación 2016-2031(hoy a 2038) del Acuerdo de Paz, en un ejercicio a gran escala con el alto gobierno posicionando de manera conjunta, propuestas para profundizar la agenda de cambio para los territorios más afectados por la guerra que abrió este histórico acuerdo.
Con una beca del Departamento de Estado en 2018-2019 hice estudios y estancias profesionales Fulbright Humphrey Fellowship en los Estados Unidos en áreas de Construcción de Paz y Desarrollo Rural en la UC Davis, la UMontana y el USIP y recibí el premio a la Excelencia Fulbright Colombia 2024 por seguir pensando y sintiendo la paz, desde las instituciones, la investigacción y el trabajo desde las organizaciones de los pueblos étnicos, campesinos, y la nueva arquitectura institucional del Estado para la paz.
He puesto la pluma a escribir sobre el sueño de país que nos merecemos más allá de la colonización mental y material que aún persiste en múltiples territorios de Colombia y el Abya Yala (las Américas) investigaciones y artículos de opinión, entrevistas, podcast y multimedias que se encuentran en https://achiotecomunicaciones.wordpress.com/ porque creo firmemente en la libertad de expresión, las alternativas vivas al capitalismo que se encuentran en millones de historias en el norte y el sur global y en la capacidad del arte para la emancipación.
He interactuado de primera mano desde los territorios hasta con el alto gobierno y la comunidad internacional sobre los desafíos de la paz Colombia y a propósito dejo en este artículo 6 razones para seguir con esperanza creyendo en la oportunidad grande que sigue vigente con los 10 años del Acuerdo en el país y que en mi historia personal y de muchos colegas que con alegría veo brillar en múltiples roles en la vida actual del país. En mi caso van a estar al parecer conectados por una señal que venía desde la cuna al haber nacido en un territorio de Colombia en medio de uno de los tantos procesos de Paz que nos hacen expertos como sociedad en la materia.
1. Reforma Rural Integral: tierra, acciones contra el cambio climático y dignidad.
El actual gobierno aceleró la compra y distribución gratuita de tierras. Hoy ya se superan las 700 mil hectáreas entregadas, de un fondo de tres millones previsto por el Acuerdo, y existe la meta realista de llegar al millón de hectáreas al finalizar el mandato. Lo más transformador es que este punto ha permitido recuperar la centralidad del sujeto político, cultural y simbólico del campesinado, y de los pueblos indígenas y afrocolombianos en el pasado, el presente y el futuro del país.
2. Participación política
El Acuerdo permitió que, por dos periodos, 16 congresistas de los territorios más golpeados por la guerra llegaran a la Cámara de Representantes. Son mujeres y hombres víctimas, que lograron hacer más diversa la toma de decisiones del país y abrir espacios de reconciliación que tanta falta le hacen a Colombia. Las Ex FARC tuvieron por 2 periodos 10 congresistas y aunque hay tensiones, retos y críticas, nadie puede negar que es mejor vivir en un país donde los antiguos insurgentes compiten democráticamente que en uno donde permanecen en armas.
3. Fin del Conflicto
Con datos verificables de la Misión de Verificación de Naciones Unidas sabemos que al menos el 85 % de los excombatientes de las FARC-EP iniciaron nuevas vidas. Cerca de 12 mil personas colombianas , principalmente del campo, han avanzado en su proceso de reincorporación con éxito y están participando en proyectos de vida construidos en conjunto con el Estado. Solo con oportunidades reales para los jóvenes podremos arrebatárselos a la muerte criminal y la guerra.
4. Solución al problema de las drogas ilícitas
Se ha avanzado en comprender que la solución debe ser integral, pasando de la lógica de “arrancar la mata que mata”, propia de la aspersión con glifosato, hacia políticas de sustitución basadas en acompañamiento territorial real. En este gobierno, ya no se criminaliza al campesinado cultivador como el eslabón débil, sino que se concentra la interdicción en las redes internacionales del narcotráfico. Los retos siguen siendo descomunales y solo se superarán con una agenda global que trate temas de fondo como la legalización y el tratamiento de salud asociado al uso de sustancias psicoactivas.
5. Sistema de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realiza un trabajo profundamente humano frente a quizás el dolor más grande que viven las víctimas: la desaparición forzada. Cada vez hay más casos exitosos desde el reencuentro de familias vivas, el destape de verdades como las de“Las Cuchas Tienen Razón” y un ente institucional que atienda las cientos de miles de solicitudes de desaparecidos que ha dejado la guerra en Colombia.
La JEP emitió sus primeras condenas en casos de secuestro por parte del antiguo Secretariado de la ex-FARC-EP y crímenes de Estado como los falsos positivos. En este escenario Colombia está aprendiendo qué significa la justicia transicional, con penas restauradoras y reparadoras (TOAR) que pueden llegar hasta ocho años. Este tiene que ser un pilar para la reconciliación que hay que proteger para que el Conflicto Armado como lo dice la Comisión de la Verdad NO SE REPITA!.https://www.comisiondelaverdad.co
6. Implementación y verificación
Un hecho fundamental ha sido el acompañamiento internacional unánime a nuestro proceso de construcción de paz y en este punto y como innovación global a los Acuerdos de Paz en el mundo, se incorporó el Capítulo Étnico del Acuerdo de Paz y el Enfoque Transversal de Género, lo que ha permitido un avance significativo en atender de manera diferencial el impacto sobre los Pueblos Indígenas, Afrocolombianos, Negros, Raizales y Palenqueros.
Finalmente decir, en marco de las nuevas elecciones presidenciales en Colombia que el camino de profundizar la agenda de paz debe seguir adelante aún con los aprendizajes y retos que dejó el proceso de Paz Total en Colombia en los últimos 4 años.
Ningún esfuerzo por la paz será en vano ni se podrá condenar si bien ya sabemos más de las heridas y las desconexiones y desconfianzas que siguen en este proceso. Hay que elegir bien, profundizar los cambios por una sociedad más justa y equitativa, corregir los rumbos, buscar profundizar una agenda más allá del capitalismo y asumir la responsabilidad del control político a quienes elijamos. De esa responsabilidad y tejer cada vez más autonomías seguir haciendo grande este bello territorio plurinacional que llamamos Colombia.
