RAYA conoció audios y mensajes con amenazas de muerte contra Yuli Andrea Velásquez, ganadora del Premio Nacional de Derechos Humanos e integrante de la Federación de Pescadores Artesanales de Santander (Fedepesan). Un hombre que se identificó como cabecilla de Los de la M le exigió dinero y le advirtió que le enviaría a sus hombres si no asistía a una reunión para pagar un “aporte” económico. Estas intimidaciones se suman a los tres atentados que ha sufrido la líder y a los desplazamientos de pescadores que denuncian la contaminación ambiental y las restricciones para trabajar en el caño San Silvestre.
Por: Enrique Gamboa
A las 10:30 de la mañana del pasado sábado 10 de octubre, cuando estaba en una capacitación de proyectos productivos en Barrancabermeja, Yuli Andrea Vélasquez, presidenta de la Federación de Pescadores de Artesanales de Santander (Fedepesan), recibió una llamada a su celular de un número desconocido. Al otro lado de la línea, un hombre se presentó con el alias de El Marihuano, de la banda Los M, quien la amenazó de muerte si no asistía a una reunión del grupo ilegal: “Habla acá directamente con Los de la M... Usted habla directamente con El Marihuano”. Él mismo le aseguró que a pesar de que estaba preso su banda tenía el control territorial del municipio: “Vea mujer, présteme atención que yo le mando los pelados míos ahí en Barranca que hagan lo que tengan que hacer. ¿Sí me entiende? Estamos hablando cosas serias. La necesito en la reunión porque parte de nosotros le vamos a pedir un aporte a todos ustedes. El que no colabore va para el piso. No es simplemente para usted, va para todo el mundo, los líderes sociales, líderes comunales, sector comercio. Todo el mundo nos tiene que pagar acá a nosotros, oyó. ”, se escucha en el audio que decidió grabar la líder y al que tuvo acceso RAYA.
Audio del hombre que se identificó como cabecilla de Los de la M, en el que amenaza a Yuli Velásquez de “darle piso”, si no asiste a una reunión de la banda.
La voz amenazante sería la de Jhon Jairo Fernández Pórtala, alias “Marihuano”, quien en mayo de este año fue capturado por la Fiscalía señalado de ordenar el asesinato de dos personas y de intentar asesinar a otra en 2020. Durante los cuatro minutos que duró la llamada, el hombre acusó a Velásquez de tener millonarios contratos públicos para el manejo del caño San Silvestre, razón por la cual tenía que “aportar”. Este caño ha sido el caso emblemático de sus denuncias ambientales desde hace varios años: vertimientos ilegales, mortandad de peces y derrames petroleros que amenazan la soberanía alimentaria de más de 500 familias. El conflicto que rodea estos cuerpos de agua también ha sido documentado por la revista Controversia, del CINEP, que ha denunciado la relación entre la actividad petrolera, su degradación ambiental y la defensa de los medios de vida de las comunidades pescadoras.
“Yo apenas observé el muñequito, ese que colocan ahí en la foto de estado, dije: Esta llamada es rara, porque ya uno de tantas amenazas que le han hecho empieza a identificar. Como nos dieron un receso y estábamos con varios compañeros les dije: ‘Por favor, póngala a grabar acá”, le dijo la reciente ganadora del premio nacional de derechos humanos a la Revista RAYA.
El hombre que se identificó como Marihuano le advirtió a Yuli que debía entrevistarse personalmente con sus emisarios para recibir un “código” de pago, sentenciando que si no colaboraba responderían con plomo, sin importar si contaba con cuatro, quince o veinte escoltas de protección. “Yo sé que usted y su asociación tienen contrato del caño para el lado de abajo, ¿cierto?, para la represa también. Yo sé que ustedes hacen sus viajecitos por acá. Esos días son los días posibles para que ustedes se reúnan con una gente mía y directamente podamos dialogar personalmente. A todo el mundo se le va a dar un código. El que no colabore, el que no esté de acuerdo, plomo, mujer. Así porte 15 o 20 escoltas. No estamos jugando, nosotros somos un grupo al margen de la ley”, le sentenció.
Audio del hombre que se identificó como cabecilla de Los de la M, en el que amenaza a Yuli Velásquez de “darle piso”, si no asiste a una reunión de la banda.
Yuli le respondió al señalamiento de los supuestos contratos y pidió a su interlocutor que explicara de dónde provenía esa información. “Mire, lo que yo necesito es que me aclare porque ese juzgamiento de que yo tengo esos contratos”, le dijo la líder. Además, le preguntó cómo podía tener certeza de con quién realmente estaba hablando. “Yo creo que le estoy hablando claro y le estoy diciendo dónde estoy, ¿cierto? Le estoy hablando claro”, le respondió el hombre del otro lado de la línea, quien insistía en llamarse Marihuano, luego colgó la llamada. Minutos más tarde, las amenazas se trasladaron a su Whatsapp. Sobre las 10:34 am de aquel sábado, desde el mismo número que la llamaron le enviaron una serie de mensajes intimidatorios: “Listo mujer, yo le pruebo que soy yo. Como con las armas. Le prometo y aseguro que antes que termine este día la pongo a llorar con su familia”.

Mensaje recibido por Yuli Andrea Velásquez en la mañana del pasado sábado 10 de octubre, por parte de una persona que se presentó como gente de La M.
Pero las amenazas no se limitaron a Yuli Andrea Velásquez. A las 11:34, María Teresa Beltrán, veedora de Fedepesan, estaba cocinando tamales para vender y recolectar fondos para la asociación, cuando recibió llamadas y mensajes procedentes del mismo número telefónico del que llamaron a Yuli. A ella también le dijeron que era “gente de la M, la gente del Marihuano” y también le advirtieron que debía asistir a la reunión: “Vamos a llevar una reunión en el barrio Bostón. Necesitamos que asista. Líder que no lo haga va pal piso. Sea hombre o mujer”, le dijeron a la lideresa, una mujer de la tercera edad.
María Teresa contactó a Yuli, quien con sus escoltas llegó hasta su vivienda para recopilar las evidencias de los mensajes intimidatorios. A las 3:00 pm de ese mismo sábado, ambas mujeres acudieron a las instalaciones de la Policía Judicial (SIJIN) para radicar una denuncia formal. Frente a la gravedad de los hechos, la Policía de Derechos Humanos, bajo la coordinación del intendente Gustavo Hincapié, activó el acompañamiento de una patrulla motorizada y un monitoreo telefónico permanente para verificar la seguridad de las mujeres y sus familias.

Amenazas recibidas por María Teresa Beltrán, veedora de Fedepesan.
Los hechos del sábado tienen antecedentes recientes. Quince días antes, pescadores de Fedepesan fueron interceptados en el caño San Silvestre cuando estaban monitoreando la mortandad de manatíes; fueron encarados por hombres armados que les advirtieron que si navegaban aguas arriba se atenían a las consecuencias. Yuli había denunciado ese episodio el jueves 8 de octubre, en una mesa de trabajo interinstitucional donde se encontraban entidades como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría. Ahí también denunció que los falsos señalamientos de tener contratos con Ecopetrol y la CAS (Corporación Autónoma de Santander), les ha impedido a sus compañeros subir por las aguas del caño “porque somos amenazados por alguien que se presenta como el comandante de la Comuna número seis”, denunció Yuli ese día.
Ante los representantes de las entidades nacionales, Yuli también habló de otro de los riesgos de los que han sido víctimas los pescadores de Fedepesan. Por ejemplo, han detectado, gracias a cámaras de seguridad, personas desconocidas monitoreando las casas de algunos de ellos en horas de la madrugada. La líder puntualizó que en la Fiscalía hay varias denuncias sobre esas amenazas. “No es nada fácil tener que salir a pescar. Si no hay acompañamiento de la comunidad internacional no podemos salir; si no hay acompañamiento de la corporación de derechos humanos no podemos ir. Nosotros también somos víctimas y nosotros no recibimos salarios. Nosotros simplemente vivimos de la pesca, de lo que conseguimos, de las artesanías, de estrategias que realizamos como comunidad es con lo que nos apoyamos. Entonces, eso sí quiero que lo dejen claro y ojalá en medios de comunicación esto quede claro: que esto es una mesa de trabajo, de concertación, de mirar cómo podemos contribuir entre todos y no se convierta en un tema político como lo vienen realizando”.
Los tres atentados contra Yuli Velásquez
Esta no es la primera amenaza contra la líder social quien ha sobrevivido a tres atentados. El primero fue el 20 de enero de 2021 cuando dos hombres en moto se acercaron a su casa en Barrancabermeja y empezaron a disparar contra ella y su esposo. "Mi esposo me dijo: parémonos, entrémonos y cerremos la puerta. En ese momento nos paramos y cerramos la puerta. Pero ellos corren hacia nosotros y empiezan a hacer disparos. Cogí a mis hijos y nos tiramos al piso", le relató Yuli a El Tiempo en esa época. Entonces la última denuncia de Yuli había sido el 9 de enero, cuando envió varías fotografías a medios nacionales y regionales sobre la contaminación de la ciénaga San Silvestre con lodos y material vegetal flotante.
Según le narró Yuli a RAYA, el detonante de los atentados en su contra fue una denuncia que lideró sobre hechos de contaminación y posibles irregularidades en un convenio de más de 5.000 millones de pesos entre Ecopetrol y la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS). “Ese caso cambió mi vida totalmente. En ese momento fui la primera mujer pescadora que denunció hechos de contaminación y corrupción. La denuncia puntual que hicimos era de los malos manejos que realizaban desde Ecopetrol y la CAS, porque antes de que saliera el contrato a licitación pública nosotros como comunidad pesquera habíamos hecho unas recomendaciones que nunca fueron tenidas en cuenta”.
La reciente ganadora del Premio Nacional de Derechos Humanos, en ese momento, pidió que se realizara una auditoría a las obras del convenio, las cuales tenían como objeto realizar una limpieza y recolección de residuos flotantes en la ciénaga San Silvestre. “Nos dimos cuenta que querían legalizar los 5.000 millones en temas de limpieza y estudios; estudios que quedan simplemente a la espera porque no tenemos respuesta de estos estudios, de esos resultados. Pero ese fue el primer caso”, repitió la líder social.
Desde entonces, los atentados, amenazas y agresiones en su contra se volvieron sistemáticos porque empezó a denunciar los hechos de contaminación que realizaban empresas como Ecopetrol en las fuentes de agua de Barrancabermeja. “Ellos siempre decían que no contaminaban, pero nosotros como comunidad pesquera íbamos mostrando que sí contaminan, mostrando como cada vez que bajaba el agua tenía rastros de grasas, aceite y de crudo”. En ese contexto de denuncias ambientales y contaminación sucedió el segundo atentado contra Yuli, en mayo de 2022.
Era mediodía del 31 de mayo de 2022, cuando Yuli se encontraba con un grupo de compañeros de Fedepesan haciendo un recorrido por los caños Rosario, Palotal y San Silvestre, un grupo de hombres armados empezaron a disparar contra las canoas en las que se movilizaban los líderes. Según el informe de Credhos, organización que denunció el ataque, al momento de los disparos el esquema de seguridad de Yuli reprimió el ataque. Así dice el documento: “su escolta, asignado por el programa de protección a líderes sociales de la Unidad Nacional de Protección (UNP), ante esta situación se vio en la obligación de repeler el ataque con su arma de dotación. Mientras que las y los pescadores buscaron refugio en el interior de la embarcación”.
Sobre ese hecho Yuli recordó que se encontraba en la lancha cuando vio desde la orilla como unos hombres les disparaban. “Yo realmente le digo, yo quedé privada, quedé en shock. El que reaccionó fue el escolta y los demás compañeros que estaban ahí, porque yo quedé prácticamente desmayada hasta que me sacaron a la orilla”, apuntó la líder. En este segundo ataque tampoco se registraron personas heridas ni víctimas mortales.
El último atentado contra Yuli Velásquez fue el 5 de junio de 2022, es decir, cinco días después del segundo atentado. En esta ocasión fue atacada por dos hombres en motocicleta que la abordaron luego de salir de una reunión en el estadero El Rancho, donde Yuli se encontraba en una reunión comunitaria. En este ataque resultó herido su escolta de protección, César Rodríguez, quien recibió un disparo en el rostro, pero sobrevivió a la agresión. “Pedí auxilio y llamé por el celular al cuadrante de la policía. Las únicas personas que me auxiliaron fueron mis compañeros de Fedepesan y una muchacha que estaba en ese momento en turno como paletera en la vía, quien llamaba por su radio pidiendo auxilio de emergencia. Finalmente, ni la ambulancia, ni la policía llegaron al lugar, por lo que nos vimos obligados a trasladar en un carro particular a César, quien se encontraba sangrando por el impacto de bala que recibió en el rostro”, relató la lideresa social en ese momento a la prensa.
Por el disparo recibido en su cabeza, César Rodríguez fue atendido en la Clínica Magdalena de Barrancabermeja. De acuerdo con Yuli, en ese momento discutió con otros funcionarios de la UNP que llegaron al lugar porque quisieron justificar el hecho como “un presunto hurto”. A raíz de esta serie de ataques, la Corporación Credhos hizo un llamado urgente para proteger la vida de la líder social. “Las denuncias que hace Yuli Andrea Velásquez Briceño ante las autoridades competentes afectan los intereses de gremios mafiosos que actúan dentro de la administración pública y en empresas públicas y privadas que desarrollan sus actividades en el Distrito de Barrancabermeja, tal es el caso de Ecopetrol y Aguas de Barrancabermeja”, dice el documento que tiene fecha de julio de 2022.
Hasta ahora todas las denuncias que ha instaurado Yuli en la Fiscalía están en etapa de indagación, “sin muchos avances”. Y aunque desde 2022 no sufre un atentado en su contra, la persecución contra ella y sus compañeros de Fedepesan se transformó en un estigmatización sistemática que va desde poner grafitis en sus casas, intimidarlos en redes sociales y hostigarlos en sus territorios territorios. “De ahí para acá me pintan la casa, unos dicen que soy del Clan del Golfo otros que soy de la guerrilla, nos sacan panfletos donde nos tildan de todas las cosas que se imaginen. Pero nosotros somos pescadores, defensores del medio ambiente y no trabajamos con ningún actor armado”, concluyó Yuli.
Las amenazas recientes se suman a los hostigamientos denunciados por integrantes de Fedepesan desde 2019 y 2020, en medio de su trabajo de defensa ambiental. En septiembre de 2025, Amnistía Internacional documentó el desplazamiento de 26 familias pescadoras de San Silvestre y nuevas amenazas contra Yuly. La Defensoría del Pueblo advirtió, mediante la Alerta Temprana 027 de 2022, sobre los riesgos que corrían y corren hoy los líderes sociales y ambientales en Barrancabermeja ii“Lo que está pasando ahora es que hay varios grupos que extorsionan a muchas organizaciones sociales, entonces son tantos grupos que uno no sabe quien lo amenaza a uno. Nosotros como pescadores no hicimos caso y no estamos pagándole extorsión a nadie. Esto nos dice que defender el medio ambiente se convierte en sinónimo de muerte”, dijo Yuli a la RAYA.
