El Gobierno y las Naciones Unidas liberan este miércoles el informe sobre los cultivos de coca en Colombia, que había quedado congelado desde hace meses por diferencias con la metodología para la medición. El documento, al que tuvo acceso la revista RAYA, reconoce que la metodología usada para medir la producción potencial de cocaína tuvo imprecisiones que arrojaron una cifra inflada. Ese dato, el año pasado, sirvió como excusa para que el Gobierno de Donald Trump le quitara la certificación a Colombia como país que lucha contra el narcotráfico y para que el presidente Petro fuese incluído en la lista Clinton.
Por: Sebastián Forero Rueda
Las cifras sobre la producción de cocaína en Colombia, que sirvieron de excusa al Gobierno de Donald Trump para quitarle la certificación al país en la lucha contra el narcotráfico, eran erróneas. Así lo reconocen oficialmente las Naciones Unidas en su más reciente informe sobre los cultivos de coca, al que tuvo acceso la revista RAYA, y que este miércoles publica ese organismo junto con el Gobierno colombiano. La metodología que se usó para calcular la producción potencial de cocaína en Colombia en 2023 generó la ilusión de que en un solo año esta había aumentado un 53%, cuando en realidad el aumento venía ocurriendo desde hacía cuatro años sin que quedara registrado en ese cálculo. En el nuevo documento que ahora se publica, el Gobierno y la ONU acordaron eliminar ese indicador hasta que sea revisado y ajustado con una nueva metodología.
El informe que el Gobierno y la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) —encargada de las mediciones— publican este miércoles llevaba congelado desde hace meses. Después del último informe que había publicado esa agencia en 2024, en el que reportó el polémico salto del 53% en la producción potencial de cocaína el año anterior, el Gobierno decidió iniciar conversaciones con ese organismo y examinar en detalle la metodología.
Esa negociación llegó a mediados de abril pasado hasta Viena (Austria), sede de esa agencia de la ONU, donde los equipos de esa oficina y del Gobierno colombiano —encabezado este último por la embajadora Marcela Tovar— ultimaron los detalles sobre la publicación que ahora ve la luz. El documento incluye un preámbulo en el que se reconocen explícitamente las imprecisiones: “La metodología utilizada para la estimación de la producción potencial de clorhidrato de cocaína no permitió reflejar suficientemente el ritmo de las variaciones de las condiciones productivas y de los rendimientos de distintos territorios”. Como consecuencia, sigue el informe, el dato de 2023 no reflejó los cambios, “ya que concentró la acumulación de transformaciones ocurridas durante un periodo aproximado de hasta cuatro años en unas zonas del país, atribuyéndole a un solo año cambios correspondientes a varios años”.
Es más, el documento resalta: “En ese contexto, ambas partes consideraron conveniente no publicar el indicador en este informe, revisar la información disponible y generar una propuesta para acelerar la periodicidad de las actualizaciones necesarias para que la metodología capture el ritmo de evolución del fenómeno”.

Sin el indicador de la producción potencial de cocaína, el informe publicado este miércoles confirma una cifra que había revelado el presidente Petro meses atrás: Colombia registra 261.000 hectáreas de coca en 2024, lo que representa un aumento de apenas el 3% con relación al año anterior, cuando se habían registrado 253.000 hectáreas. El documento muestra que, de hecho, si bien la cifra alcanza su máximo histórico, el crecimiento de los cultivos se ha ido frenando y el aumento cada vez es menor: en 2022 aumentó un 13%, en 2023 creció un 10% y en 2024, apenas ese 3%.

Los datos no son menores, pues estos indicadores fueron la base con la que Estados Unidos desaprobó la gestión de Colombia en materia de drogas y le quitó la certificación. En septiembre de 2025, cuando tomó esa decisión, el Gobierno de Trump dijo en el pronunciamiento oficial que “en Colombia, el cultivo de coca y la producción de cocaína han alcanzado niveles récord bajo el mandato del presidente Gustavo Petro, y sus intentos fallidos de llegar a acuerdos con los grupos narcoterroristas solo han agravado la crisis”. Y agregó: “Por esta razón, he designado a Colombia como país que ha incumplido de manera demostrable sus obligaciones en materia de control de drogas”. Al mes siguiente, en octubre, Petro y su familia fueron incluidos por Estados Unidos en la llamada lista Clinton, un espacio destinado a quienes estén relacionados con el narcotráfico.
Hoy, los datos oficiales de la ONU controvierten la versión de que Colombia estaba “nadando en coca”, pero la permanencia del presidente Petro en la lista Clinton sigue siendo utilizada como un arma política de Estados Unidos contra el primer mandatario. Así lo dejó ver el senador republicano Bernie Moreno en una reciente entrevista con Noticias Caracol, un día después de la segunda vuelta presidencial, en la que aseguró que la salida de Petro de esa lista dependerá de su comportamiento durante la transición de mando con el presidente electo Abelardo de la Espriella: “Yo creo que el presidente Petro quiere mucho a Colombia y creo que va a garantizar que todo salga bien en las próximas cinco, seis semanas, y creo que es bastante probable que el presidente Petro salga de esa lista Clinton”.
