Cándido Méndez fue el primer sindicalista asesinado de la multinacional carbonífera. Su homicidio reabre el debate sobre la relación entre paramilitares y empresas en el Cesar, y la impunidad alrededor de estos casos. Maira Méndez, su hija y presidenta de la Asociación de Mujeres Víctimas de la Zona Carbonífera del César, dice que la confesión del exjefe paramilitar no esclarece los nombres de quiénes dieron la orden ni repara a las víctimas. En diálogo con RAYA, relata su búsqueda por la verdad, las amenazas que persisten en su contra y las deudas que aún tiene la justicia.
Por: María Fernanda Padilla Quevedo
El aniversario del asesinato de Cándido José Méndez Cochero llegó con una verdad postergada por 25 años: el exjefe paramilitar Jorge 40 aceptó el crimen. Su testimonio confirmaba lo que Maira Méndez, hija de Cándido, había buscado desde que se decidió a pelear por la memoria y el buen nombre de su padre: demostrar la responsabilidad de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) asentadas entonces en el departamento del Cesar. Pero, a pesar de la declaración, la historia del primer sindicalista de la empresa Drummond asesinado seguía incompleta. Le faltaba un actor, una verdad, la justicia y, sobre todo, la reparación, según su hija .
Cándido Méndez era operador de maquinaria en la multinacional Drummond, que explota carbón desde los años 90, y era un dirigente activo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Minera, Petroquímica, Agrocombustibles y Energética en Colombia (Sintramienergética). Maira Méndez recuerda que en los días previos al homicidio de su padre, los trabajadores mineros estaban exigiendo derechos laborales, principalmente alrededor de la alimentación, y denunciaban que los paramilitares patrullaban cerca de la empresa con fusiles.
El 19 de febrero de 2001, integrantes del Frente Resistencia Motilona del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) llegaron hasta la casa de Cándido Méndez y lo asesinaron. Como testigos quedaron Maira, Rafael -uno de sus hijos- y su esposa. Hoy la búsqueda de verdad, justicia y no repetición ha recaído en manos de Maira, quien recibió virtualmente la declaración de Jorge 40 ante el Juzgado Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá. Sin embargo, el exjefe paramilitar insistió en señalar al sindicalista de la Drummond como guerrillero.
Estas declaraciones se dan en medio de decisiones judiciales contradictorias sobre las relaciones entre la compañía minera y las AUC. Por un lado, una sentencia judicial concluyó que casi 1.000 hectáreas, despojadas por paramilitares en el Cesar, fueron luego compradas por Drummond para su megaproyecto minero en la región. Por otro lado, un fallo de primera instancia en Estados Unidos descartó las pruebas presentadas sobre los presuntos vínculos entre el grupo armado y la multinacional, mientras la empresa mantiene una demanda por difamación contra el abogado que ha acompañado las denuncias de violaciones a derechos humanos.
RAYA habló con Maira Méndez, quien, además de emprender la búsqueda de la verdad sobre el homicidio de su padre, en los últimos 20 años ha acompañado a víctimas de violencia sexual y del conflicto armado en su departamento. Su liderazgo la ha llevado a convertirse en presidenta de la Asociación de Mujeres Víctimas de la Zona Carbonífera del Cesar.
Méndez explica las verdades que aún busca alrededor del caso de su papá, a pesar de la confesión de Jorge 40; los avances en la justicia sobre el homicidio de su papá y los otros tres sindicalistas, así como de las amenazas que persisten en su contra en la búsqueda de justicia.
RAYA: ¿Cómo recibe el testimonio de Jorge 40 sobre el crimen de su papá?
Maira Méndez: Cuando vi la sentencia condenatoria y lo que dije fue que no hay avance. Uno sabe que Jorge 40 es responsable y hay evidencias de ello. Pero, ¿por qué se tardó tanto? Además, seguimos revictimizadas, se siguen burlando de nosotras. Es desalentador cómo 25 años después sigue diciendo que es un “homicidio fuera de combate”. ¿Esperamos todo este tiempo para eso?
Él tampoco involucra a quiénes mandaron a matar a mi papá sino que asume la culpa por ser guerrillero. Eso es bastante frustrante. Creo que Jorge 40 ni sabe quién era mi papá. Lo hizo por no involucrar a estas empresas mineras porque realmente se demuestra cómo fue el financiamiento, cómo se hizo la coordinación de estos hechos y que sí se demostró que fueron sistemáticos.
Me da rabia sentir que después de tantos años solo logré que Jorge 40 dijera que lo había matado porque era guerrillero.
RAYA: ¿Qué esperaba de esa declaración?
Maira Méndez: Por ejemplo, cuando Mancuso (otro exjefe paramilitar), en sus versiones como compareciente en la Jurisdicción Especial para la Paz, manifiesta que sí fue una orden matar a Cándido, como el primer sindicalista, y a los demás: Balmore, Orcasita y Gustavo. Dio esos detalles. Entonces lo único que yo esperaba era que él dijera, por qué lo mató y cuál fue la finalidad, si era terminar con Sintramienergética. Con la verdad yo quedo tranquila y se siente uno de alguna manera como compensado, después del trabajo de estos 25 años.
Pero la noticia es que a mi papá lo mataron porque era guerrillero. Siguen burlándose del buen nombre de mi papá, porque ni tuvo finca, ni tuvo ganado. Mi papá se dedicó toda su vida a trabajar con estas empresas mineras. ¿De dónde sacan eso y cómo lo justifica? Ahí queda la cuestión, porque las personas responsables que hacen parte de entidades como la Fiscalía y la Procuraduría no preguntan: ¿Cuál es su argumento? ¿Qué tiene usted para demostrar?
RAYA: ¿Ustedes como víctimas han podido controvertir esa versión?
Maira Méndez: No, no se ha podido. En otras declaraciones que dio Mancuso y que dio alias “Rafa”, que era el comandante del frente que mató a mi papá, el tipo dice que la orden de Drummond era asesinarlo. En esas versiones libres que ellos han dado y en lo que yo he hablado con ellos, no tocan el tema de que eran guerrilleros. Por ejemplo, alias “El Samario” dice que mató al otro sindicalista Víctor Hugo Orcasita. Admite que lo torturó porque quería sacarle información y cuando lo hizo, lo mató. Nunca menciona en ningún momento que él era guerrillero.
RAYA: ¿Cómo interpreta el discurso de Jorge 40?
Maira Méndez: La interpretación es que él no quiere tocar a la empresa. Él todo con asumir que lo mató y no hacerla responsable ni involucrarla. Ya lo han sacado de la Jurisdicción Especial para la Paz por no decir toda la verdad. Es importante hacerle un llamado porque no está involucrando al resto de actores y está contradiciendo a las mismas personas que ejecutaron el crimen de mi papá y el de los demás sindicalistas, porque su misión era acabar con el sindicato.
RAYA: Después de esa declaración, ¿qué verdades siguen pendientes?
Maira Méndez: Todo. El tipo no menciona a las minas ni las responsabilidades que tuvieron. Me hace pensar también sus declaraciones qué tanto afectarán al proceso, porque no avanza a pesar de las cosas que se han conseguido en estos años, pero lo de él sí lo tienen en cuenta. No sé qué tanto se pueda retroceder o cambie. Ahora estamos esperando las declaraciones de personas naturales como Augusto Jiménez, expresidente de la empresa, y José Miguel Linares Martínez, directivo de la compañía, que están involucrados directamente con Drummond. Me preocupa que digan que vayan a sacar a mi papá porque Jorge 40 dijo que era guerrillero.
Las audiencias de estas personas que trabajan con la empresa, que son las que se están digamos que jugando, porque que eran las personas que en ese momento daban la orden y fueron las que movieron las fichas para el asesinato de ellos. Vienen aplazando las audiencias y no los mencionan tampoco para nada. Entonces, eso de alguna manera también los protege y limpian su buen nombre.
RAYA: La empresa Drummond ha insistido en negar cualquier relación con grupos paramilitares en el Cesar, como pasó recientemente en Estados Unidos y también en otros momentos. ¿Cómo ve esa postura?
Maira Méndez: Claro. Se han apoyado en el proceso de Alabama, donde condenan a Terry Collingsworth y le dieron bombo anunciando que los absolvieron. Fíjate el poder que tienen. Jaime Blanco Maya, excontratista de la empresa, que era el responsable de pagarle a las AUC, fue condenado a más de 30 años de prisión y estaba pagando la condena. Luego se acogió a la Jurisdicción Especial para la Paz y salió sin pena ni gloria, porque cuando nos enteramos tenía más de dos años de estar libre. Pasó un plan de reparación y habla de tres talleres sobre derechos humanos con víctimas del corredor minero del Cesar y estatuas en homenaje a los sindicalistas asesinados.
Jairo de Jesús Charris también fue condenado. Él era el jefe de seguridad en la mina. Se acogió a Justicia y Paz y a la Jurisdicción Especial para la Paz. También está fuera de la cárcel, pero ellos todo el tiempo han hablado de la relación que tenían directamente con los paramilitares y cómo planearon la muerte de los sindicalistas. Pero la verdad tenemos pocas esperanzas de que pase algo más.
La empresa dice que va a limpiar su buen nombre. Eso es lo que les interesa. Lo más extremo que puede llegar a pasar es que condenen a Linares y a Agusto Jiménez, que están directamente relacionados con Drummond.
En 2016, en el lanzamiento de la campaña “Carbón ensangrentado” hablamos con las empresas que le compran carbón a Drummond y a Prodeco. Les hicimos un llamado desde los derechos humanos y logramos que algunas empresas pararan de comprar porque se dieron cuenta de que el beneficio de ellos era nuestra tragedia y no sabían lo que había detrás. La empresa sigue buscando demostrar que no estuvo detrás de la muerte.
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RAYA: En 2024, el crimen de su papá fue declarado como crimen de lesa humanidad. ¿Qué cambió eso en la búsqueda de verdad?
Maira Méndez: Eso lo hicimos a través de mi apoderado de la Comisión Colombiana de Juristas. Cuando lo declararon como de lesa humanidad ya no prescribe y eso es muy importante. Demuestra que están pasando cosas buenas pero uno ve que no se avanza en cuanto a la condena de los responsables. Así que hay que seguir gestionando.
RAYA: Las amenazas contra usted y contra Sintramienergética no han parado. ¿Por qué siguen, incluso con varios ejecutores ya condenados?
Maira Méndez: Acá el poder sigue intacto y las amenazas vienen por las denuncias que hacemos alrededor del asesinato de los cuatro sindicalistas. En 2023, estuve con Sintramienergética en una gira por Bogotá con diferentes instituciones, mostrándoles que no había pasado nada con el caso y dándoles a conocer el tema. Nos llegó un mensaje diciéndonos que dejáramos a los muertos quietos, que si queríamos que nos pasara lo mismo que a ellos, que nos iban a matar. Después hicimos un evento público con la Jurisdicción Especial para la Paz para entregarle un informe y me amenazaron. Me dijeron que era una sapa y que dejara de estar jodiendo.
Me han llamado hombres diciendo que son comandantes de la AUC, que me tienen ubicada, que saben lo que estoy haciendo. Hace un año se me metieron a la casa y me robaron el computador de la casa con información, mis papeles, la cédula. Pusimos la denuncia en la Fiscalía de Derechos Humanos en Bogotá alrededor del caso de mi papá, pero luego lo asignaron a la seccional de Chiriguaná y me ponen más en riesgo. Trato de no viajar, de no salir de casa.
En el sindicato siguen amenazados, les mandan mensajes funerarios, hay varios exiliados. Tantos riesgos que toma uno y no ve resultados. Mi mamá me dice que ella a sus 71 años ya no va a ver justicia. Mi hermano se mató en un accidente en el 2020 y murió con la frustración de saber por qué mataron a mi papá. Mi familia me dice que no me meta tanto en el tema, que no mencione mucho a la empresa, que piense en mis hijos. Pienso en mis hijos pero yo voy pa lante.
RAYA: ¿Qué sigue en su búsqueda de verdad, justicia, reparación y no repetición?
Maira Méndez: La verdad y la no repetición. Ya fui hasta La Haya, a la Corte Penal Internacional a hablar de mi papá. En Colombia ya no quedan más mecanismos a nivel colombiano porque esa es la última instancia a la que uno acude. Esperamos que se avance en la condena y cuando eso pase uno podrá decir que hubo verdad. En un fallo condenan al Estado por la muerte de sindicalistas de Sintramienergética y deben pedir perdón y no ha pasado nada. Todo parece que se estanca, se complica. No sé qué pasa.
RAYA: ¿Por qué persistir pese a las amenazas y a la sensación de que no hay avances ?
Maira Méndez: Quiero saber qué pasó con mi papá. Lo único que no hacía con él era ir a trabajar. Yo era su hija querida. Él era todo para mí y eso me mueve, me mantiene firme. Mi papá decía: "Ya, qué hijue…". Entonces pienso: vamos a ver hasta dónde llegamos y si me matan, que sea la voluntad de Dios. Cuando comencé yo sí le pedí a Dios que nadie me fuera a decir que había matado a mi papá. Pero ya este nivel en donde estoy, voy para donde sea y me enfrento con lo que sea.
