RAYA revela videos, chats y grabaciones que documentan amenazas del Clan del Golfo contra Karina Orozco, lideresa y locutora comunitaria de Simití (sur de Bolívar), quien aparece en los panfletos en los que anunciaron el homicidio de otro líder: Narciso Beleño, asesinado el 21 de abril de 2024. La investigación conecta esas intimidaciones con una línea judicial que incluye la captura de un coronel retirado señalado por la Fiscalía. El caso reaparece hoy en clave electoral: Orozco regresó del exilio en diciembre del año pasado.
Por: Unidad Investigativa Revista RAYA
“Donde sea la encontramos y la matamos, respete, usted se está metiendo en donde no se tiene que meter”. Con esas palabras un comandante militar del Clan del Golfo sentenció la muerte de Karina Orozco, líder social oriunda de Simití, en el sur de Bolívar.
“¿Qué es lo que le pasa? Si quiere le mandamos fotos de todo, para que mire que la tenemos plenamente ubicada, si lo que quiere es candela”, prosiguió el hombre: “mire a Narciso, a ver si lo que él hizo le sirvió de algo, de nada, con ese cuentico de que defender al país… Dése cuenta de dónde está, abra los ojos. Donde la cojamos nosotros la desmembramos completica”.
La llamada amenazante ocurrió dos días después del asesinato de Narciso Beleño, líder agrominero de Santa Rosa del Sur, asesinado el 21 de abril de 2024, en la puerta de su casa, cuando parqueaba su campero.
Karina, locutora en una emisora comunitaria, denunció el hecho y además aseguró ante las cámaras del sistema de medios públicos RTVC que los responsables del crimen eran miembros del autodenominado EGC, es decir el Clan del Golfo, el grupo paramilitar más grande del país, heredero de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia. En ese momento no se había atribuido la responsabilidad a ningún grupo por el asesinato.
“El paramilitarismo aquí se tomó el sur de Bolívar, busque los aliados que pueda presidente [Petro] y ayúdenos a acabar con esta guerra que hay en el sur de Bolívar”, dijo entre lágrimas Karina Orozco para un informe del noticiero de RTVC.

Este sujeto encapuchado amenazó de muerte a la líder social Karina Orozco el 23 de abril de 2024. Algunos indicios señalan que podría tratarse del mismo hombre que, según varios desmovilizados, fue uno de los responsables del asesinato de Narciso Beleño
Aquel día, según la denuncia penal interpuesta ante la Fiscalía, varios sicarios del Clan del Golfo rodearon su casa y en ese mismo instante uno de los comandantes del grupo la llamó a su número personal por videollamada. El hombre estaba encapuchado pero su voz se distinguía, con un acento que no era propio de la región. Dos personas que acompañaban a Karina fueron testigos del suceso y uno de ellos grabó el momento, incluso alcanzó a captar la imagen del comandante encapuchado en la pantalla del teléfono durante la videollamada.
En esa comunicación, los hombres armados recriminaron a Orozco su denuncia en medios de comunicación del asesinato de Narciso Beleño, que en ese momento no había sido atribuido a ningún grupo. Sin embargo, desde finales de 2023, la organización que Narciso presidía, la Federación Agrominera del Sur de Bolívar, había recibido panfletos y comunicados amenazantes atribuidos al Clan del Golfo, piezas que además fueron replicadas en las redes sociales de la organización criminal y del abogado Ricardo Giraldo, quien se presenta como su representante jurídico y negociador de paz ante el Gobierno Nacional. Esas piezas no circularon solo de manera clandestina: también aparecieron en canales que buscaban darles apariencia de “vocería” y legitimidad política.
Como RAYA lo reveló en una investigación anterior, el abogado Giraldo participó en varios eventos proselitistas a favor del Clan en diferentes regiones del país. Entre ellos, un encuentro convocado por Seneidy Jiménez en el corregimiento de Puerto Venecia, municipio de Achí, sur de Bolívar, apenas un mes antes del asesinato de Narciso.
Seneidy Jiménez fue, según personas de la región, una de las articuladoras de la estrategia de cooptación política a favor del Clan del Golfo en Bolívar y ella misma había sido capturada en 2022 transportando armas y municiones para ese grupo armado. Jiménez, además, era la compañera sentimental de Luis Fernando Rentería alias “Negro Pablo”, un comandante local del Clan del Golfo condenado y preso en una cárcel de Cartagena. Jiménez fue asesinada en marzo de 2025, al parecer por integrantes de la misma organización criminal.
Lea la investigación: El plan del Clan del Golfo para copar el sur de Bolívar y exigir reconocimiento político
Seneidy Jiménez asistió a un encuentro de la Mesa Humanitaria en Barrancabermeja en noviembre de 2023, donde estuvo el expresidente Ernesto Samper y la congresista Jahel Quiroga. La mayoría de los asistentes no la conocían y algunos testigos, que conversaron con RAYA, aseguraron que preguntó por los dirigentes de la Federación Agrominera del Sur de Bolívar, entre ellos, por Narciso Beleño, quien no se encontraba en el lugar.
La investigación por el asesinato de Narciso Beleñó derivó en la captura en Medellín de José Alejandro Castro Cadavid, un coronel retirado del Ejército al que la Fiscalía acusó de haber contratado en Pereira a los sicarios que dispararon contra el líder social. Los sicarios, un hombre y su pareja sentimental, se trasladaron hasta Santa Rosa del Sur en donde vivieron más de un mes bajo la fachada de ser vendedores ambulantes, mientras planeaban atentados contra Narciso Beleño y contra José Melecio Cendales, un finquero del corregimiento Los Canelos y dirigente político, exalcalde del municipio, quien se ha enfrentado públicamente a los paramilitares pese a su conocida militancia en partidos de derecha como Cambio Radical y el Centro Democrático.
El Clan del Golfo llevó a cabo sin éxito dos intentos de asesinato contra Cendales entre 2023 y 2024, no fue así con el atentado contra Narciso Beleño, a quien mataron en la puerta de su casa.
El coronel Castro, quien llevaba menos de dos años fuera del Ejército, ya era un reconocido jefe del frente Erlin Pino Duarte del Clan en el sur de Bolívar en 2024. Esa era la misma estructura criminal a la que había pertenecido alias “Negro Pablo”, el compañero sentimental de la asesinada Seneidy Jiménez.
Según una investigación del portal Vorágine, la identificación del coronel Castro Cadavid como uno de los jefes operativos y financieros del Clan del Golfo en el sur de Bolívar ocurrió después de que sus propios cómplices lo delataran tras el asesinato de Narciso, asegurando que en la organización lo trataban como alias “El Coronel” o alias “Chiqui”. Una pieza clave del expediente habrían sido algunos videos y fotografías del coronel que sirvieron para que uno de los desmovilizados del Clan lo reconocieran, entre estas piezas estaría la amenaza de la que fue víctima Karina Orozco.
El coronel Castro Cadavid estuvo adscrito al Batallón de Infantería No. 4 de Mompox (Bolívar). RAYA accedió a una fotografía suya con Diego Molano, el ministro de Defensa del gobierno Duque, y con Vicentico Blel, exgobernador de Bolívar, hijo del parapolítico y cacique cartagenero Vicente Blel Saad. La foto fue tomada durante una visita oficial a esa instalación militar. Según una investigación del reportero Nelson Matta, desde entonces ya existía una estrecha colaboración del coronel Castro con los criminales del Clan del Golfo. La captura del coronel no cerró la historia: abrió otra línea sobre cómo la organización intentó recomponer su red de apoyos y su control territorial.

El coronel José Alejandro Castro (derecha en ambas fotos) con el exministro de Defensa Diego Molano y el exgobernador de Bolívar Vicentico Blel.

Castro Cadavid espera el juicio en su contra y ha pasado por las cárceles de La Dorada y la penitenciaría de máxima seguridad de Itagüí. Como lo reveló RAYA, tras su captura hubo intentos del Clan del Golfo de cooptar agentes de inteligencia militar en Barrancabermeja y el sur de Bolívar que fueron encabezados por Teresa Jaramillo alias “La Tía”, quien trabajaba subordinada a las órdenes de José Demoya Hernández alias “Julián” o “Chirimoya”, el tercero al mando del Clan del Golfo, y el mismo comandante que lideró la expansión del grupo hacia el sur de Bolívar pero cayó abatido en un operativo de la Policía Nacional en La Apartada (Córdoba) el 5 de abril de 2025.
Alias La Tía había sido capturada tres meses antes, en enero de 2025, y fue recluida en la cárcel del Pedregal en Medellín, pero rápidamente logró un acuerdo con la justicia aceptando su culpabilidad en varios crímenes y fue condenada a cuatro años de prisión.
Lea la investigación: Alias La Tía, el enlace del Clan del Golfo con los políticos del norte de Antioquia
Desde 2024 Karina tuvo que ser evacuada de su pueblo escoltada por la Armada. Primero se resguardó en Bogotá, pero terminó exiliada un año en Europa, de donde recién retornó en diciembre pasado. El Clan del Golfo la amenazó no solo con la videollamada y el comando de sicarios que rodeó su casa dos días después del asesinato de Narciso, sino también con mensajes de WhatsApp y otras llamadas en las que la presionaron para que aceptara reunirse con los jefes de la organización e incluso le pidieron suscribir un documento con su firma en donde ella asegurara que nunca había sido amenazada por el grupo.

El liderazgo social de Karina viene desde los diez años, cuando se incorporó a un colectivo de comunicaciones en su municipio natal Simití, donde además ha participado de movimientos ambientalistas en defensa de las ciénagas y el río Magdalena.
Tras regresar de dos años de exilio en España, en diciembre de 2025, Karina preparó su candidatura a la Cámara de Representantes, a la que aspira en una coalición de los Verdes con la Alianza Social Independiente, La U y el Partido de los Trabajadores de Colombia. La campaña política en la región no ha estado exenta de nuevas amenazas, perfilamientos y presiones constantes del Clan del Golfo.
