Mientras el ministro de Ambiente designado por Abelardo de la Espriella, Fabio Arjona, defendió hacer fracking en Colombia “de una” y sin pilotos, organizaciones ambientales y comunidades del Magdalena Medio han advertido durante años sobre los riesgos de esa técnica. RAYA habló con Lorena Maripe, lideresa mapuche de Vaca Muerta, en Argentina, uno de los mayores proyectos de hidrocarburos no convencionales del mundo. Desde su experiencia territorial, Maripe sostiene que las promesas de desarrollo no se tradujeron en bienestar y, por el contrario, denuncia contaminación del agua, sismos constantes, enfermedades, encarecimiento de la vida, criminalización y despojo.
Por: María Fernanda Padilla Quevedo
Cuando se habla de fracking en el debate político colombiano y entre los gremios de hidrocarburos, suele aparecer Vaca Muerta como ejemplo de viabilidad para explotar yacimientos no convencionales de petróleo y gas. Esa referencia vuelve a ganar fuerza ahora que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella promete abrirle la puerta a esa técnica y que su ministro de Ambiente designado, Fabio Arjona, defendió hacerla “de una” y sin pilotos. Del otro lado, organizaciones ambientales y comunidades del Magdalena Medio han advertido durante años que esta práctica amenaza el agua, los territorios, la consulta previa y la vida comunitaria.
El método consiste en fracturar la roca madre mediante la inyección de agua, arena y químicos a alta presión para liberar los hidrocarburos atrapados en el subsuelo. Pero para Lorena Maripe, lideresa mapuche de Vaca Muerta, en Argentina, la experiencia ha sido muy distinta a las promesas de desarrollo que acompañaron el proyecto.
Maripe tiene 47 años y es werken, vocera, de la comunidad mapuche Lof Campo Maripe, una de las comunidades indígenas que habitan la zona donde se extiende Vaca Muerta. Es heredera de una tradición de defensa comunitaria frente al despojo y al avance de proyectos de explotación no convencional. Su madre y sus tíos encabezaron esa resistencia cuando en 2012 se anunció la llegada de Chevron, la primera empresa en desarrollar este tipo de explotación de combustibles fósiles en Argentina.
Desde entonces, Maripe ha participado en la resistencia contra la industria, una lucha que, según afirma, ha permitido frenar nuevas perforaciones dentro de su territorio y denunciar ante la justicia los impactos ambientales y sociales. En conversación con RAYA, advierte sobre las consecuencias que esta actividad ha dejado en Vaca Muerta y envía un mensaje a Colombia, donde el debate volvió al centro de la discusión pública tras la campaña presidencial y las primeras declaraciones del ministro de Ambiente designado.
En Colombia, la oposición al fracking no ha sido solo una discusión técnica. En Puerto Wilches, Santander, comunidades y organizaciones como Aguawil y la Alianza Colombia Libre de Fracking se movilizaron contra los proyectos piloto Kalé y Platero, impulsados durante el gobierno de Iván Duque. RAYA ya había contado la historia de Yuvelis Morales Blanco, ganadora del Premio Goldman 2026 por su oposición al fracking, quien ha advertido que hablar de esta técnica también implica hablar de contaminación, amenazas, desplazamiento y defensa del río Magdalena. La pregunta que abre esta entrevista es qué ocurre cuando esa advertencia deja de ser una hipótesis y se convierte en experiencia acumulada. Vaca Muerta, en Argentina, ofrece una respuesta desde el territorio.
Colombia discute hoy si el fracking puede hacerse de manera “responsable”. Lorena Maripe habla desde un lugar donde esa promesa ya fue puesta a prueba durante trece años.
"El fracking es una práctica totalmente incompatible con la vida y
el desarrollo de las personas, de su calidad de vida."
RAYA: En Colombia, durante la recién finalizada campaña electoral, se dijo que se puede hacer fracking responsable. Desde la experiencia de 13 años que ustedes han vivido, ¿es posible que esto se pueda realizar?
Lorena Maripe: Te puedo decir que es totalmente falso. Eso es una mentira que comienzan a escalar en la población para poder tener la licencia social e instalar esta práctica en los territorios. Lo que trae el fracking hacia las comunidades y las personas es despojo, miseria y enfermedades, porque no hay un método menos contaminante. El fracking es una práctica totalmente incompatible con la vida y el desarrollo de las personas, de su calidad de vida.
RAYA: Técnicos en petróleos y empresarios de los combustibles fósiles dicen que Vaca Muerta es un referente para el continente sobre el fracking. ¿Cómo es vivir en el corazón de una de las mayores reservas de fracking del continente?
Lorena Maripe: Cada día estamos viviendo las consecuencias del fracking en nuestras vidas y en nuestros hogares. Las casas que tenemos no están preparadas en su estructura para soportar los sismos que produce el fracking como consecuencia de las fracturas que se realizan en las capas de la tierra. Vivimos en una región que no es una zona sísmica y el fracking ha producido esos sismos.
La población de Añelo, a la que llaman la capital de Vaca Muerta, está sufriendo la contaminación del agua; las poblaciones más vulnerables de eso son las mujeres embarazadas, los niños y los ancianos. Los casos de enfermedades como el cáncer son cada vez mayores desde 2012. A edades tempranas detectan cáncer y leucemia.
Los niños de nuestra comunidad empezaron a tener problemas en los dientes, se les caían los dientes, como que se les migaban. Hay médicos que recomiendan comprar el agua en bidones porque corren riesgo con el agua del pozo, pero a veces la economía no acompaña. Podemos comprar agua para tomar pero no para ducharse, cocinar, lavar la ropa. La tienes que seguir usando.

Grietas en el suelo de las casas que, según la comunidad, son producto de los sismos. Fotografía: cortesía comunidad
RAYA: Los efectos ambientales son uno de los puntos que están sobre la mesa entre quienes se oponen al fracking y quienes dicen que no tiene tantas afectaciones. ¿Cómo se ha vivido allí en Vaca Muerta?
Lorena Maripe: La empresa te viene a vender que es la mejor práctica que puede existir, que no es contaminante, que ellos utilizan pozos sumideros y reinyectan el agua. Pero esa agua terminan destinándola a pozos viejos que abandonaron y hay algunas que llevan dos o tres años donde le están inyectando agua de flowback (fluido de retorno), que le llaman, y esos pozos nunca se terminan de llenar. Entonces, te preguntas: ¿A dónde va toda esa agua de retorno de los pozos?
Toda esa contaminación está yendo a las grietas de la tierra y termina contaminando nuestras fuentes de agua dulce. Otro proceso que se empieza a notar como consecuencia es el cambio en el aire. Empezamos a notar las enfermedades respiratorias cuando comenzaron la quema en los procesos de perforación. El humo empieza a quedar en las plantas y no hacen bien la fotosíntesis, los animales comen esas plantas contaminadas y empiezas a ver animales con malformaciones.
La contaminación del agua fue inmediata. Todos tomamos agua del pozo de la comunidad porque no tenemos red de agua potable. Desde los años 80, había análisis sobre la contaminación por la extracción de petróleo convencional. Con el fracking, terminó de contaminarse todo. Lo podíamos ver en los depósitos de los inodoros, en los baños, los depósitos de agua, cómo empezó a quedarse una mancha negra. Se te mueren animales y uno mismo empieza a tener enfermedades gastrointestinales por consumir el agua.
RAYA: En Colombia, la industria de los combustibles fósiles convencionales ha generado también contaminación y desechos, y la disposición de estos ha sido un punto de discusión entre las comunidades. ¿Cuál ha sido la situación con el fracking?
Lorena Maripe: Es impresionante la basura que se acumula. Las empresas sacan los lodos, que están contaminados con los químicos del inicio de la perforación de los pozos y hacen montañas de esos residuos. En mi país, según la normativa, las compañías deberían ponerlos a 40 kilómetros de la gente de los poblados, pero donde vivo están cada vez más cerca. Hoy están a un kilómetro de donde hay viviendas.
Las empresas comienzan a cobrar por hacer ese trabajo, que no realizan bien. Justamente, se está llevando adelante un juicio por contaminación de Comarsa, una tratadora de residuos, que dejó miles de metros de tierra contaminada en el centro urbano de la ciudad de Neuquén. Se logró que se trasladara ese basurero petrolero, pero hoy están instalados en la zona de Añelo y es donde estamos viviendo la mayoría de las comunidades mapuches desde hace muchísimos años. La población de Añelo está sufriendo las consecuencias.
"Se llevan todas nuestras riquezas y siguen
buscando inversores que vengan a reventar la piedra."
RAYA: Expertos han planteado que en Vaca Muerta se ha logrado sacar la mayor cantidad de petróleo para abastecer a toda Argentina. ¿Cómo esa economía se ha traducido en bienestar?
Lorena Maripe: Las ganancias se quedan en manos de quien viene y pone el dinero para la operación. En nuestro caso, Chevron aportó millones y millones para el proyecto Vaca Muerta en el año 2013. Comenzó el proyecto y los gobiernos hicieron tratos con esas empresas multinacionales, dándoles créditos, y a nosotros no nos queda nada, ni al país o a la provincia. Es mínima la ganancia que dejan. Se llevan todas nuestras riquezas y siguen buscando inversores que vengan a reventar la piedra.
Es paradójico que en Vaca Muerta, la mayoría de las comunidades y de la población no tenga gas natural, cuando deberíamos ser los primeros porque lo sacan de acá; no tenemos agua potable; no hay electricidad o que tuviéramos combustible más económico, pero acá es más caro que incluso en otras provincias que no son productoras. Por ejemplo, en el pueblo Añelo, hicieron propaganda con que habilitarían una red de gas, pero solo lo hicieron para 40 viviendas. Con la población que hay, eso no es nada. Terminas sin entender cuál es el beneficio para el territorio, porque termina siendo una zona de sacrificio.
RAYA: En Colombia también se ha argumentado que el fracking generaría empleo y dinamizaría las economías locales. Desde la experiencia de Vaca Muerta, ¿qué consecuencias sociales acompañan la llegada de esta industria?
Lorena Maripe: Siempre dicen que van a traer fuentes de trabajo, desarrollo, mejoras en la infraestructura y en la educación. Al final terminan construyendo hospitales para atender a las personas que se enferman producto de la contaminación del fracking. Después, seguimos teniendo problemas sociales.
Eso ha traido prostitución, trata de personas y drogas en poblaciones que no están adaptadas para recibir todo ese cambio abrupto que se genera con la industria. Termina siendo un caos porque no tiene control. En los lugares donde hay este nivel de explotación, las economías se disparan y el lugar maneja todo a precio de dólar. El que tiene un sueldo del Estado, un empleado público o en la actividad privada no puede solventar el costo de vida.
"Desde que llegó el fracking,
vimos que el Estado miró para otro lado"
RAYA: En Colombia, el presidente electo habla de hacer fracking al mismo tiempo que de reducir el Estado en un 40%. En Argentina, Milei aplicó la motosierra. ¿Cómo ha sido la vigilancia estatal para que estas empresas cumplan en medio de un Estado con menos capacidad?
Lorena Maripe: Eso ha sumado negativamente. Cuando iba a comenzar un proyecto, la provincia hacía propaganda diciendo que iban a controlar que las cosas se hicieran bien, que no contaminaran el ambiente, y veías vehículos y camionetas de Ambiente del Estado, que controlaban a las petroleras para que no hubiera derrames. Eso duró como ocho meses o un año. En estos 13 años, desde que llegó el fracking, vimos que el Estado miró para otro lado cuando hubo un evento de contaminación que denunciamos. En el último año hemos llevado situaciones contaminantes graves a la justicia.
Hoy solo buscan inversores que sigan inyectando dólares a la economía, que es la bandera que utiliza el presidente actual, que vamos a mejorar, que cada día vamos a estar mejor y todo ese verso. Lo único que hace el Estado es mirar para otro lado, porque si denuncias te criminalizan para que tu voz no sea escuchada y termines en una cárcel. Muchas autoridades de comunidades y defensores de los territorios seguimos con procesos judiciales.
Nuestro gobernador inclusive viaja a Houston, a Europa, y dice que todo está impecable y los llama a invertir, porque les quitan impuestos inclusive para que vengan a inyectar dólares. Las multinacionales no dejan nada en el territorio, no dejan nada más que contaminación y muerte.
RAYA: Usted mencionaba que cuando las comunidades denuncian los impactos del fracking terminan siendo criminalizadas. ¿Cómo funciona ese proceso?
Lorena Maripe: Las primeras personas criminalizadas son las autoridades de las comunidades y después los integrantes que estén realizando algún tipo de acción directa contra una petrolera. Pero, por lo general, son las autoridades.
RAYA: ¿Cuántos procesos judiciales han enfrentado en su comunidad y en otras comunidades afectadas?
Lorena Maripe: En mi comunidad actualmente tenemos una causa vigente. Este año tuvimos dos o tres inclusive. Y en la zona donde vivimos hay cinco o seis comunidades con procesos judiciales vigentes. Nosotros pedimos que las empresas paren o que se aplique la consulta previa, libre e informada en los territorios para saber qué proyecto es el que va a ingresar y cómo lo van a hacer. Las empresas interponen una causa penal o civil a quien se interponga en su proyecto y solucionan de esa forma.
RAYA: ¿Alguno de esos procesos ha terminado en cárcel o en algún tipo de sanción económica?
Lorena Maripe: Hasta ahora no ha habido cárcel para ninguno, pero sí están innovando en las medidas que aplican. Por ejemplo, con embargos sobre bienes comunes que tiene o posee la comunidad.
RAYA: Ustedes tienen 13 años de experiencia con el fracking. ¿Qué mensaje le darían a las personas en Colombia que no tienen mucho conocimiento sobre esta técnica?
Lorena Maripe: El mensaje que puedo dar es que luchen, que se organicen, que estén unidos porque las empresas cuando llegan aportan muchísimo dinero, compran voluntades. Quienes defendemos el territorio terminamos siendo un obstáculo para ellos y nos tratan de sacar del medio a como dé lugar. Nosotros seguimos resistiendo cada día. No todo está perdido, pero si dejamos que ellos lleguen y destruyan todo, no va a haber lugares habitables ni vivibles.
RAYA: ¿Hasta cuándo van a resistir?
Lorena Maripe: Esta industria es tan grande y poderosa que quizás es muy difícil parar y que se vaya. Ese sería nuestro máximo logro. Pero tampoco van a tener vía libre para contaminar, porque es lo que nosotros denunciamos. Las petroleras en un par de años se retiran y los que vamos a continuar viviendo en los territorios somos nosotros, los que estamos resistiendo para que podamos tener una vida vivible, un territorio capaz de sostener a las familias que vienen.
