El modelo económico del presidente argentino, Javier Milei, empieza a enfrentar nuevas señales de deterioro. Consultoras, medios especializados y analistas económicos advierten sobre un escenario marcado por el desempleo, el riesgo de recesión, el cierre de miles de empresas y el creciente endeudamiento de los hogares. Desde la aprobación de la reforma laboral en marzo pasado, alrededor de 6.900 empresas habrían cerrado, mientras cerca de seis millones de personas aparecen reportadas como morosas y la pobreza continúa afectando a una parte significativa de la población. A un año de las próximas elecciones, RAYA conversó con dos reconocidos economistas argentinos para analizar el fracaso del modelo Milei.
Por: David González M.
En campaña, Javier Milei prometió que sabía cómo hacer crecer la economía argentina con o sin dinero. Casi tres años de gobierno después, J.P. Morgan recortó su pronóstico para Argentina y anticipa que el tercer trimestre de 2026 podría cerrar en recesión técnica, es decir, con dos trimestres consecutivos de caída de la economía. Además, la industria se derrumba, el comercio cae y casi 6 millones de argentinos no pueden pagar sus deudas. El experto en crecimiento gobierna una economía que camina por la cuerda floja a un año de elecciones mientras la promesa de prosperidad cada vez se ve más lejana.
Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina, planteó para RAYA una pregunta ante las presiones sobre el valor del peso y las necesidades de financiamiento externo: “Todo el esfuerzo que hicieron los argentinos, ¿valió la pena? Porque tenés dudas en el frente cambiario, hay dudas respecto al financiamiento para el año próximo, la pobreza te volvió a subir a niveles casi similares a la etapa previa, el poder adquisitivo claramente desmejoró, tenés una pérdida de puestos de trabajo del orden de los 300.000 puestos en el sector privado.”
Y es que las duras medidas de recorte fiscal con las que se hizo elegir a Javier Milei han recaído sobre todo en la población trabajadora y los sectores que más generan empleo. Mariana González, investigadora del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, explicó: “Los sectores ganadores son sectores basados en recursos naturales y el sector financiero. Y entre los perdedores: industria, construcción, comercio. Sectores muy vinculados al mercado interno y que además son los grandes generadores de empleo.”
Para ella, el modelo económico de Milei no solo es un fracaso por el estancamiento, sino porque además no es nada nuevo: la comparación remite a experiencias de apertura económica, desregulación y privatizaciones, aunque desarrolladas en contextos diferentes. “Es un modelo que, a pesar de que se presenta como novedoso, para nosotros no lo es en absoluto. Se aplicó durante la dictadura militar del 76, durante la década del 90, durante el gobierno de Menem, en un período más corto durante el gobierno de Macri, y este viene a ser un cuarto experimento que va en el mismo sentido. Y fracasó repetidas veces en Argentina.”
Tres años de desregulación derivaron en una economía doméstica asfixiada: contracción, austeridad y una crisis que pagan los trabajadores. Casi uno de cada tres argentinos vive en la pobreza y el empleo es precario: la informalidad crece junto a los morosos, mientras cae el salario real en relación con el costo de vida.
Explica Letcher: “Quizás el problema principal de nuestra economía en la micro es que hay 6 millones de personas morosas que no pueden pagar sus deudas. Cuatro de esos 6 millones tienen morosidad desde hace un año.”
“Si mi salario se está moviendo al 30% anual y encima hay despidos, y por otro lado el costo financiero de esa deuda se mueve en una entidad bancaria de 160% anual para arriba, obviamente cada vez tengo que dedicar más de mis ingresos a atender ese problema y por lo tanto consumo menos.”
González, por su parte, agrega: “Se advierte una caída en el consumo de carne, una caída en el consumo de leche. A pesar de que el consumo agregado muestra crecimiento, indicadores que tienen que ver con consumos básicos de sectores populares de la población, que son además insustituibles, han caído.”
A este escenario se suma que, desde la aprobación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei en marzo pasado —que modificó el cálculo de las indemnizaciones por despido y estableció restricciones al derecho de huelga—, se ha registrado, según informa la Agencia EFE, el cierre de 6.905 empresas y la pérdida de 36.000 puestos de trabajo formales en Argentina. Las cifras proceden del informe Monitor de la reforma laboral, elaborado por organizaciones sociales y centros de estudio como el Instituto Argentina Grande, Futuros Mejores y el Cetyd de la Universidad Nacional de San Martín. En total, se registran 31.342 empresas cerradas desde el inicio de la gestión actual de Milei, de las cuales el 47 % corresponden a pymes de hasta cien trabajadores.
“Con salarios que se mueven incluso por debajo del nivel de inflación, en materia de actividad yo no veo ningún driver que ayude a que la economía vaya a reactivar en los sectores que mencionábamos”, dice Letcher.
Milei hizo campaña con una motosierra como símbolo de los duros recortes de gasto público que iba a realizar, según él, para acabar con la “casta”, como llamaba a los sectores políticos privilegiados, y volver a reorientar la Argentina. Una vez en el poder, aplicó esos recortes, cuyo costo recayó sobre buena parte de la clase trabajadora. “Ese recorte del gasto también afectó a los ingresos. Las jubilaciones se vieron afectadas, los salarios de los empleados públicos tuvieron una caída muy fuerte, y eso implica un menor flujo de dinero en la economía que repercute en la capacidad adquisitiva de la población.”
Con todo, algunas cifras macroeconómicas le han dado a Milei material para sostener un relato optimista ante los medios. La inflación mensual bajó del 25,5% en diciembre de 2023 al 2,1% en julio de 2026. Pero cuando en Puerto Iguazú un periodista le preguntó cómo explicaba que el 80% de los trabajadores no llegara a fin de mes, Milei respondió que la pregunta era “una estupidez” y contraatacó: “¿De qué van a vivir, del aire? ¿Qué van a comer, aire? ¿Qué van a beber, aire?”
Letcher explica que hay otros indicadores para entender la grave situación económica de la Argentina: “Las empresas que dicen que van a contratar son 3,7% y las que dicen que van a despedir son 16,5%. En el sector comercial: 2,2% van a contratar y un 13% van a despedir. Hay un gap de entre 8 y 10% tanto en empleo como en pedidos o en demanda para los próximos tres meses en el sector industrial y en el sector del comercio. Nadie ve una recuperación en estos segmentos.”
“Es una economía que no te genera empleo, que no te genera buenos salarios, pero en momentos en que se generan pocos puestos de trabajo ni siquiera hay un efecto derrame.”
Y los puestos que se generan se caracterizan por la precariedad. González dice que en el gobierno de Milei ha habido una destrucción importante de puestos asalariados. “Y los que aumentaron sobre todo son los no asalariados, el empleo independiente, dentro del cual lo que prima es la informalidad.” Y agrega sobre la relación de las políticas de Milei como causa de esta situación: “Uno de los rubros que fue muy afectado fue el de la obra pública, que quedó prácticamente paralizada. Ni siquiera se hacen las tareas mínimas de mantenimiento de rutas. Es una caída muy brutal.”
Los sectores que sí han resultado ganadores de las políticas de Milei son los de las grandes empresas de extracción y venta de recursos naturales: minería o energía. También los intermediarios financieros. Mientras empresas medianas y pequeñas del comercio y la industria caen al ritmo de la caída de la calidad de vida de los empleados.
Además, crece la deuda internacional y la dependencia del gobierno de Milei de esos créditos del Fondo Monetario Internacional. “La situación externa de Argentina para los próximos años será muy complicada. Tenemos una deuda asumida con organismos internacionales, principalmente el Fondo Monetario Internacional, que tiene vencimientos de capital e intereses muy fuertes para los próximos años”, explica González.
Ese respaldo financiero también tuvo una dimensión geopolítica y electoral. Tras la derrota oficialista en la provincia de Buenos Aires en septiembre de 2025, Estados Unidos anunció su respaldo financiero y compró pesos argentinos antes de las elecciones legislativas nacionales de octubre. “El sostenimiento de la situación económica tuvo que ver con contar con ese apoyo internacional del FMI y de la administración de Donald Trump, que incluso evitó una devaluación en Argentina que hubiera incidido negativamente en la elección anterior.”
Los síntomas de ese panorama de estado crítico de la economía argentina se reflejan también en el manejo de la deuda nacional: el elevado riesgo país dificulta conseguir financiamiento mediante la venta de bonos a inversionistas. “En las últimas cuatro licitaciones directamente ni siquiera licitó bonos de deuda en dólares, y a este nivel de riesgo país no va a colocar ni este año ni el año próximo, con lo cual da la impresión de que es muy difícil que cumpla con la hoja de ruta que el propio gobierno se planteó.”
Frente a los cierres empresariales, Milei sostiene que algunas compañías dejan de operar porque no son competitivas. Mientras tanto, los sectores de minería, energía y agricultura mantienen su crecimiento, con un récord de exportaciones mineras. Es hacia estos sectores a los que Milei ha dirigido los incentivos y la promoción de grandes proyectos de inversión enfocados en el petróleo o el litio, mientras otros sectores de la economía se derrumban.
Para González el modelo Milei tiene poco que mostrar. Su gran logro al bajar la inflación ha probado ser insuficiente: “está igual relativamente estancada en este nivel de 2% mensual. Descendió y hasta ahí llegó, y no viene mostrando un sendero de descenso posterior”. Y sentencia: “Si uno repasa los discursos de Milei, siempre lo bueno está un poquito más allá: en el próximo semestre, en el próximo año, se promete una prosperidad para siempre, pero que nunca empieza. ¿Cuáles serían las bases sólidas para pensar que esta economía está cambiando en un sentido positivo? Por ahora no las hay."
