Aunque el Pacto Histórico reconoce que no existe pérdida de votos sistemática como hace cuatro años, alerta sobre irregularidades que podrían haber sofisticado un presunto fraude: unos 500 mil votos en blanco y nulos menos que en las pasadas elecciones; miles de formularios inflando votos; manos oscuras de jurados y el censo electoral en el que aún votan algunos muertos. Entrevista exclusiva con el congresista Alirio Uribe, vocero del Pacto.
Por: María Fernanda Padilla Quevedo
Los escrutinios de las elecciones legislativas entraron en su fase final este sábado 14 de marzo, después de varios días de revisión mesa a mesa y de una disputa cerrada por una de las 103 curules en el Senado o una de las 183 en la Cámara de Representantes. Aunque el preconteo de la noche del domingo 8 de marzo, día de las elecciones, ofreció una primera fotografía del nuevo Congreso, el resultado definitivo depende del escrutinio, el único proceso con validez jurídica para establecer qué partidos conservan, pierden o ganan escaños.
En medio de ese cierre, el Pacto Histórico sostiene que recuperó miles de votos en distintas zonas del país y que el escrutinio está dejando al descubierto inconsistencias en formularios E-14, diferencias llamativas entre las votaciones de Cámara y Senado, y una caída atípica en los votos blancos y nulos. Sin embargo, hasta la fecha nadie ha cantado un fraude sistemático como el que se denunció hace cuatro años cuando el Pacto recuperó en el escrutinio 400 mil votos que no se reflejaron en el preconteo.
Las alertas sobre las irregularidades del sistema electoral no han sido exclusivas del partido de Gobierno. El partido MIRA también las reportó, especialmente en la votación en el exterior. RAYA también habló con los partidos Alianza Verde y Liberal, que encontraron inconsistencias parecidas al Pacto Histórico. Los verdes pidieron que se abran todas las mesas del país y van a demandar ante el Consejo de Estado las irregularidades. Por su parte, los liberales han recuperado, pero también han perdido en el proceso de escrutinio.
El antecedente de votos recuperados en las legislativas de 2022 dejó debates abiertos sobre diferencias entre formularios, trazabilidad de los votos y controles al escrutinio. En paralelo, el presidente Gustavo Petro volvió a insistir en la necesidad de que el software electoral sea público y esté bajo control estatal, una discusión que reaparece cada vez que el sistema deja dudas en algunos pasos de la elección como lo es el preconteo.
En ese escenario, RAYA habló con el congresista Alirio Uribe Muñoz, uno de los principales voceros del Pacto Histórico ante las autoridades electorales. En esta entrevista explicó que ha encontrado hasta ahora su partido durante el escrutinio, qué puede afirmar con evidencia y por qué considera que las fallas de este proceso confirman la necesidad de una reforma estructural del sistema electoral colombiano.
RAYA: Después de varios días de escrutinio, sin que aún concluya, ¿qué puede afirmar hoy el Pacto Histórico con certeza: cuántos votos ha recuperado, qué curules están aseguradas y cuáles siguen todavía en disputa?
Alirio Uribe: Hay que ser claros: nosotros no detectamos un patrón de fraude como el que se observó hace cuatro años. Hemos recuperado votos en diversas mesas del país, pero hasta este momento no tenemos sistematizado cuántos. Estamos a puertas de recuperar una curul en Antioquía, otra en Bogotá, una en Cauca y una en Nariño; aseguramos la segunda de Santander y una del Tolima. La de Bolívar y la de Sucre no se recuperaron. Estamos en eso, pero todavía no tenemos un parte definitivo y es posible que ganemos otra en el Senado.
RAYA: Entonces, para que quede claro: ¿sin el escrutinio esos votos habrían quedado sin corregirse en el resultado final?
Alirio Uribe: Claro. Si no hacemos nada, se hubieran quedado perdidos. Obviamente, el partido que no tiene la infraestructura y que no cuida los votos la tiene difícil.
RAYA: ¿Cuáles son las irregularidades concretas que han detectado hasta ahora y en cuáles de ellas tienen evidencia documental?
Alirio Uribe: Nosotros tenemos una preocupación en Cámara por unas 12.000 mesas que aparecían con uno o tres votos y que nos parecían sospechosas. Teníamos, más o menos, 4.500 mesas donde aparecían cero votos y estábamos haciendo la verificación. No es anormal que en una mesa pequeña pueda haber cero votos, puede pasar, pero es sospechoso.
Aparte de eso, teníamos mesas con un diferencial muy alto entre Cámara y Senado. Lo que se hace ahí es comparar, conforme a la jurisprudencia del Consejo de Estado, cuando en una misma mesa la votación de Cámara y Senado tiene una diferencia de más del 10 %. Normalmente, en una lista cerrada el elector vota parecido al Senado y a la Cámara. Eso disparó nuestra acción y se han encontrado muchas inconsistencias; algunas se les nota el dolo. Uno puede pensar que en una mesa un jurado de la contraparte política le carga votos a ese sector y se los quita a otros.
También prendimos la alarma porque hay muchos votos en blanco y votos nulos que bajaron respecto a elecciones anteriores. Eso nos hace pensar que eventualmente pudieron alterar las elecciones utilizando el voto nulo o disminuyendo el porcentaje de voto en blanco y cargándose a otros candidatos.

Presunta alteración de resultado final a favor de Cambio Radical en mesa del Atlántico: enmendadura en el candidato 107, incluyendo un dos en el espacio del punto de demarcación y un tachón del número 1.
RAYA: Dentro de esas alertas, ¿qué les hace pensar que la caída en votos blancos y nulos no es solo una variación electoral normal sino una señal de posible alteración?
Alirio Uribe: Si tú tienes históricos de voto en blanco y de voto nulo, y ahora eso baja casi medio millón de votos, lo que uno puede inferir es que hubo una afectación ahí. En las elecciones de 2022 fueron más de un millón de votos en blanco para el Senado; esta vez fueron alrededor de 600.000.
RAYA: ¿Tienen evidencia concreta de reasignación de votos blancos o nulos a candidatos, o por ahora se trata de una hipótesis a partir de comparativos estadísticos?
Alirio Uribe: Tenemos comparativos de datos con elecciones anteriores, pero eso probablemente nunca lo vamos a poder probar de manera directa. La verdad, esos votos no tienen trazabilidad individual.
RAYA: Usted dice que hay inconsistencias graves, pero no evidencia de un fraude sistemático. ¿Qué encontraron?
Alirio Uribe: En las elecciones pasadas sí notamos un patrón, porque fueron muchos votos. Fueron más de 500.000 votos en Senado y 270.000 en Cámara. Vimos muchas mesas que aparecían en cero y en esas mesas sí había una votación considerable. También vimos que, cuando se pasaba del E-14 al E-24 algunas habían quedado en cero. En esta ocasión no hemos visto eso.
Hemos visto muchas inconsistencias. Lo que hemos identificado de manera general es el bajonazo del voto en blanco y de los votos nulos. Eso no es normal. Pero como esos votos no tienen dueño, a mi parecer lo que pudo haber ocurrido fue algo mucho más sofisticado: por ejemplo, robar votos en blanco y nulos para ponerlos a uno u otro candidato. Pero, insisto, eso hoy no lo podemos probar como un fraude sistemático.
RAYA: ¿Cómo explicar la diferencia entre lo que mostró el preconteo la noche de la elección y lo que hoy está arrojando el escrutinio?
Alirio Uribe: Es normal que en un escrutinio se recuperen votos. Siempre las últimas curules, tanto en Cámara como en Senado se disputan por pocos votos. Lo que vale no es el preconteo, porque no tiene valor jurídico; lo que vale es el escrutinio. El preconteo sirve como referencia. Si está bien hecho, el escrutinio no varía mucho.
Podemos ganar una curul más en el Senado porque efectivamente había muchos errores e inconsistencias. Que, insisto, unas pueden ser errores humanos, porque son jurados de pronto no suficientemente capacitados. La verdad es que, aunque estamos disputando curules que podríamos ganar, no necesariamente estamos hablando de una anomalía masiva. Esa es nuestra posición.

Total de votos que no coincide con los demás votos registrados en el partido, tanto por la lista como por candidatos.
RAYA: Más allá de esta elección, ¿cuáles son hoy las fallas estructurales del sistema: jurados, software, censo electoral o contratistas?
Alirio Uribe: Todas. Lo que hemos aprendido es que el sistema puede fallar. Incluso, puede haber actuaciones dolosas de jurados que tengan afinidades con determinados partidos. Por ejemplo, una forma en la que pudo haber fraude doloso es que, dentro de los 800.000 jurados se consigan unos 20.000 o 30.000 y les pidan contabilizar doble el voto del partido y el voto del candidato. Cuando la lista es abierta es más fácil el fraude en ese sentido. Ellos contabilizan los votos de la lista, que son el total, y los votos de cada candidato, y suman ambos datos. Entonces la lista queda contabilizada doble.
Cuando se hace la nivelación de la mesa, pueden decir que toca sacar votos, quemar votos o anular votos aleatoriamente. Ahí no sabes cuántos votos te sacaron. Tú agarras los votos, los metes en una bolsa y sacas diez al azar. Entonces no necesariamente vas a sacar los diez de los que metieron más votos.
También hubo reportes de jurados que entregaban dos tarjetones de consulta al votante. Esa es otra forma de engordar listas de consulta: como sabían que mucha gente no iba a votar la consulta, daban doble tarjeta para votar.
Y está el problema del censo electoral. Si ahí siguen apareciendo muertos, desaparecidos, personas que no deberían votar, los que hacen fraude saben que esa gente no va a comparecer. Entonces pueden gemelear cédulas de quienes nunca votan y mandar personas a votar con distintas identidades.
RAYA: Usted menciona problemas con el censo electoral, incluso la posible permanencia de personas fallecidas o desaparecidas. ¿Eso lo han verificado con casos concretos o por ahora son alertas recibidas por el partido?
Alirio Uribe: Algunas víctimas me alertaron de casos en los que personas asesinadas en masacres o desaparecidas siguen apareciendo en el censo electoral. Creo que vamos a hacer una pequeña campaña para que la gente digite las cédulas de sus familiares fallecidos y revise si todavía aparecen.
RAYA: ¿Quién tiene la responsabilidad de mantener actualizado ese censo?
Alirio Uribe: La Registraduría.
RAYA: En materia de software, ¿qué han detectado realmente en este proceso y qué esperan probar o descartar con la auditoría forense?
Alirio Uribe: Nosotros hicimos analítica de datos comparando los E-14 y otros formularios, y no encontramos inconsistencias en las sumatorias de votos, en lo que yo llamaba la Registraduría paralela. No vemos manipulación del software en estas elecciones, pero es un problema que se mantiene como riesgo. Nosotros pactamos una auditoría forense con la Registraduría sobre los softwares actuales que han participado en este proceso electoral. Vamos a ver cómo se desarrolla. La solución, en todo caso, es tener software públicos, estatales, bajo control del Estado, que puedan ser auditados incluso por equipos de ciberseguridad y otras entidades públicas.
RAYA: ¿Ya hay fecha, alcance definido y garantías de independencia para esa auditoría?
Alirio Uribe: Falta aún coordinarla con el registrador Penagos.
RAYA: Una de las alertas previas a los comicios era la participación de contratistas cuestionados, entre ellos, la empresa ASD por su antecedente en Honduras. ¿Qué lograron establecer ustedes sobre su papel real de esta empresa en estas elecciones?
Alirio Uribe: Son los mismos contratistas de siempre. Aunque se hayan salido formalmente del contrato, siguen trabajando los mismos funcionarios, la misma gente, y como todo se hace a último minuto. Nosotros pedimos información a la Registraduría, pero no fue concluyente. Teníamos dudas sobre impedimentos, puertas giratorias, si había exfuncionarios de la Registraduría contratados por esas empresas o viceversa.
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RAYA: En la votación en el exterior ustedes han hablado de desorden y falta de información. ¿Qué irregularidades concretas han detectado en ese escrutinio?
Alirio Uribe: En el exterior incluso tocó hacer campañas por radio para conseguir jurados. Eso se presta para tener jurados homogeneizados, porque termina siendo el cónsul el que llama a amigos del consulado para que le hagan el favor de ser jurados. Hasta ahora vamos en un porcentaje muy bajo del escrutinio.
La preocupación inicial era que nuestros escrutadores no tenían todos los E-14 para hacer la contrastación de los porcentajes y, sin embargo, ya se había publicado un avance. El CNE tenía que publicar esa información, pero al final se descargan en el Gobierno porque esas elecciones las manejaban los consulados. Entonces, los consulados son los que tenían que haber escaneado y subido los E-14. Como ya están todas las bolsas en Corferias, solicitamos que se escanearan y se subieran, o si no que se suspendiera el escrutinio para poder tener esa data completa. Dijeron que iban a subirlos y los han ido cargando, pero no han llegado sino a una parte.

Actas E-14 del consulado de Berlín, Alemania, mostrando múltiples páginas con la leyenda 'PÁGINA NO DIGITALIZADA'.
Fuente: divulgacione14congreso.registraduria.gov.co, 13 de marzo de 2026, 8:51 p.m.
RAYA: ¿Qué respuesta les han dado la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral frente a esas fallas?
Alirio Uribe: La Registraduría dice que el contrato de escaneo y cargue de los E-14 no cubría la votación internacional, por lo que lo tenían que hacer los consulados. En los consulados ha habido desorden desde la asignación de testigos y jurados. Algunos lo hicieron, pero la mayoría no. Mandaron las bolsas acá y cuando ya iba a empezar el escrutinio, la gente revisó y encontró que los E-14 no estaban.
El Consejo Nacional Electoral dijo que iba a hablar con los ingenieros para priorizar el cargue. Todo ha sido un desorden. Eso no lo previeron, simplemente no había contrato para hacerlo, a pesar de que habían asumido el compromiso público de cargar todos los E-14 en tiempo real.

Visor de la Registraduría sobre el avance de digitalización de los E-14. Fuente: divulgacione14congreso.registraduria.gov.co, 13 de marzo a las 8:13pm.
RAYA: Una de las exigencias de sus equipos de informática es el acceso al dato plano electoral. ¿Por qué esa información es tan importante y qué dificultades hubo para obtenerla?
Alirio Uribe: Los archivos planos son como un Excel donde está toda la data de las elecciones. Con ellos, los ingenieros pueden empezar a hacer comparativos y saber, por ejemplo, dónde hay un diferencial de más del 10 % entre Cámara y Senado. Con eso se puede indicar a abogados y testigos en qué mesas conviene pedir revisión, de acuerdo con las causales legales. Si un partido no tiene los archivos planos, no puede hacer la analítica para prepararse para los escrutinios.
Una cosa es llegar a una comisión escrutadora como abogado y simplemente mirar que se abra la bolsa, verificar el E-14 y revisar que no esté tachado ni tenga enmendaduras. Otra cosa es medir tendencias con analítica de datos, disparar alarmas y decir: “Bueno, en estas 4.500 mesas el Pacto aparece en cero, revisen ahí”. Eso se puede hacer con los archivos planos.
RAYA: ¿El Pacto Histórico recibió oportunamente esos archivos?
Alirio Uribe: Sí, nosotros los recibimos oportunamente, pero porque somos de los que más estamos activos. El que no exige, puede que se demore.
RAYA: La misión de observación de la Unión Europea presentó un informe preliminar sin alertas mayores. ¿Cómo dialoga esa lectura con las inconsistencias que ustedes están denunciando?
Alirio Uribe: La Unión Europea hace una analítica muy específica. Toman mesas aleatoriamente, de acuerdo con unos parámetros, y si no encuentran inconsistencias considerables, concluyen que la elección es normal. Es decir, los cambios que nosotros podemos detectar para que una curul en disputa la gane un partido u otro, en términos macroelectorales pueden resultar normales. Entonces, para ellos no hay una anomalía mayor.
RAYA: El registrador Hernán Penagos habló de unas elecciones transparentes. A la luz de lo que ustedes encontraron, ¿qué tan sostenible es esa afirmación?
Alirio Uribe: Si no varía mucho la data, uno podría decir que las elecciones fueron confiables. Creo que no va a haber mucho cambio. Pero también es cierto que el accionar preventivo ayudó. Si no hacemos todo ese escándalo con los datos, el software y el cuidado del escrutinio, podría haber fraude. Entonces, si deciden robarse votos en blanco, es porque dicen: “Esta gente está cuidando las elecciones. ¿De dónde sacamos votos? ¿A quién le robamos?”. Ese es el impacto de denunciar, de decir que íbamos a auditar todas las mesas, de poner el foco sobre la Registraduría paralela: se disuade el fraude.
Hace cuatro años la pelea era que la gente firmara y pusiera la huella. Antes, en el sistema electoral, solamente había una hoja con el número de cédula y como jurado con un resaltador uno marcaba la cédula. Lo único que tenían que hacer era esperar a que los otros jurados se descuidaran, o que estuvieran de acuerdo, resaltar cédulas y meter votos. Cuando pedimos la firma y la huella, lo que hacemos es disuadir el fraude, porque ya el jurado si quiere meter 20 votos tiene que poner 20 firmas y 20 huellas.
RAYA: ¿Cuánto falta para cerrar el escrutinio y qué margen real existe todavía para recuperar votos y curules?
Alirio Uribe: Sí, todavía podemos recuperar. Hay un partido que puede perder el umbral. Cuando un partido pierde el umbral, pierde las curules y entonces otros partidos pueden recuperarlas. Si ese partido pierde el umbral, podríamos recuperar dos más.
RAYA: ¿Qué partido está hoy en riesgo de perder ese umbral y cómo alteraría eso la repartición de curules?
Alirio Uribe: Salvación Nacional.
RAYA: Si el escrutinio corrige votos a favor de unas listas, necesariamente eso afecta a otras. ¿Qué colectividades son las que más han perdido con la revisión?
Alirio Uribe: Todos han perdido. Eso es lo que nos permite afirmar que no hay fraude sistemático, porque, por ejemplo, hace cuatro años la mayoría de los votos que nos quitaban a nosotros se los cargaban a La U. Nosotros hemos recuperado votos que se le han quitado al MIRA, a los liberales, al Centro Democrático y a Salvación Nacional.
RAYA: ¿En qué momento se sabrá con certeza la configuración del Congreso?
Alirio Uribe: Hace cuatro años el escrutinio terminó el 19 de julio porque el Congreso se tenía que posesionar el 20. Terminó sin abrir 7.000 mesas porque no hubo tiempo. Esta vez será diferente. Muchas Cámaras van terminando este fin de semana y el Senado puede terminar en un par de semanas. Se hacen los escrutinios municipales, después vienen los departamentales y después el consolidado nacional. Cada uno es un round, porque las inconsistencias municipales se pueden debatir en lo departamental, y las departamentales en lo nacional. No va a cambiar mucho el escenario realmente, de pronto ganamos otra curul. Pero si recuperamos esos votos y alguno de los que está por perder el umbral lo pierde, podríamos ganar hasta dos curules.
RAYA: Si estas elecciones dejaron al descubierto fallas del sistema, ¿cuáles son los principales riesgos para las presidenciales y qué debería corregirse desde ya?
Alirio Uribe: Todos. De acuerdo con el mapa de riesgos que vimos en las legislativas, ahora tenemos que actualizar e identificar los riesgos nuevos para las presidenciales. Pero la contabilización en presidenciales es más fácil, porque son menos candidatos. Mientras en el Congreso el escrutinio puede demorarse un mes, en presidenciales puede demorarse dos o tres días. Ahí hay que estar más alerta porque el intento de fraude va a ser muy rápido. Necesitamos computadores para hacer lectura analítica en segundos.
RAYA: Después de este proceso, ¿qué lecciones deja el escrutinio y por qué sostiene usted que el sistema electoral colombiano necesita una reforma estructural?
Alirio Uribe: El sistema electoral colombiano necesita una reforma estructural. Nosotros hemos aprobado en el Congreso dos veces el Código Electoral. La figura del código tiene revisión constitucional previa y los dos que hemos aprobado los ha tumbado la Corte Constitucional. Hay tres normas que han aprobado el voto electrónico en Colombia y nunca se ha hecho la implementación.
Entonces, tenemos normas electorales viejas. Tener un Código Electoral es tener un régimen más moderno. Se necesita actualizar eso. Estamos en una moratoria de hacer una reforma política. Por eso he dicho que una de las causas para pensar en una constituyente es que no se ha logrado aprobar una reforma política. El acuerdo de paz creó una comisión para el punto dos de participación política y trajo expertos nacionales e internacionales que hicieron recomendaciones sobre lo que debería ser una reforma política en Colombia. El Código Electoral sería como el plan B: si no se puede cambiar lo macro, por lo menos se pueden ajustar cosas de los procedimientos electorales.
