Un tribunal federal en Brasil condenó a dos años de prisión a Zé Maria, presidente de un partido socialista brasileño, por defender una Palestina “laica y democrática, del río Jordán al mar”, una consigna histórica del movimiento palestino. Organizaciones políticas y de derechos humanos advierten que el fallo abre un precedente peligroso: tratar la solidaridad con Palestina y la crítica al Estado de Israel como delito de antisemitismo. El caso también alerta a Colombia, donde en 2022 fue adoptada la definición de antisemitismo de la IHRA, una alianza internacional cuestionada porque su marco puede ser usado para perseguir voces que denuncian la ocupación, el apartheid y el genocidio contra el pueblo palestino.
Por: David González M.
El pasado 28 de abril, un tribunal federal en Sao Pailo, Brasil, condenó a Zé Maria, presidente del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) a dos años de prisión por un discurso en defensa de Palestina que el juez interpretó como racista contra el pueblo judío. Según el fallo, el líder sindical incurrió en racismo al repetir la consigna de una Palestina “laica y democrática, del río Jordán al mar”. Para el juez, esa consigna desbordó el debate político legítimo porque, según su interpretación, atenta contra la existencia del pueblo judío. En contraste, organizaciones políticas y defensoras de DD. HH. advierten que la condena puede convertirse en un grave precedente para la libertad de expresión y la criminalización de la solidaridad con el palestino que aún está en medio de un genocidio.
Los promotores de la acción contra el dirigente político brasileño fueron la Confederación Israelita del Brasil (Conib) y la Federación Israelita del Estado de São Paulo (Fisesp), dos organizaciones judías brasileñas con trabajo público de incidencia en defensa del Estado de Israel. María Houghton del Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia, organización política aliada a la de Zé Maria en Brasil, esto le dijo a RAYA: “(Zé Maria) dijo que había que acabar con el enclave colonial, que había que acabar el genocidio y dijo que Palestina libre del río al mar. Por supuesto jamás hizo ninguna alusión a la etnia, religión judía de ninguna manera”.
Houghton sostiene que esta condena se da en el marco del escalamiento de la ofensiva de Israel fuera de sus fronteras para acallar las denuncias sobre su violencia contra el pueblo palestino e incidir a través de políticas y leyes promovidas por la International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA). Esta es una alianza que , con la excusa de no repetir el Holocausto --ejecutado por la Alemania nazi en Europa— mueve acciones políticas en el mundo para criminalizar el antisemitismo, pero que también es criticada por convertirse en un marco de persecución a quienes denuncian el genocidio palestino causado hoy por el Estado de Israel y su ejército.
“Básicamente cuál es el argumento que ellos (Israel) utilizan. Es decir que Palestina libre del río al mar implica el exterminio de los judíos que viven entre el río y el mar. O sea, a ellos (el Estado de Israel) no les cabe en la cabeza una Palestina laica multiétnica. Para ellos no es posible coexistir, piensan que la única forma de que exista una Palestina libre es matando a los judíos”, explica Houghton.
¿Por qué importa la condena a Zé Maria?
El político brasileño, que espera la decisión de segunda instancia, es un líder sindical que estuvo durante la dictadura en la misma prisión que el hoy presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Zé Maria siempre ha realizado su actividad política desde Colectivos de Trabajadores (Conlutas) que forman la Red Internacional de Solidaridad Sindical y de la que hacen parte también la CGT de Francia y la COBAS de España.
Él además escribió un libro sobre cómo evitar la burocratización de los sindicatos. Es fundador de la Central Sindical y de la Red Internacional de Solidaridad Sindical. Y es socialista. “Siempre ha luchado contra todas las opresiones, contra la homofobia y en especial contra el racismo en todas sus formas y de ninguna manera rechaza a las personas de etnia o religión judía. De hecho, entre los firmantes por la campaña de la absolución de Zé Maria, hay varias personas judías antisionistas, así que esto no tiene nada que ver con una cuestión racial”, agrega.
“Zé Maria es obrero metalúrgico y ha desempeñado cargos sindicales importantes. En la Conlutas es el presidente del partido. Es decir, tiran alto los ataques”, dice Houghton, además advierte que esto puede suceder en Colombia.
“Esta definición se ha intentado estandarizar en Brasil y aunque nosotros no éramos muy conscientes de lo grave que era esto, Colombia adoptó esa definición en 2022 bajo el gobierno de Iván Duque. Petro nunca la utilizó, pero tampoco rompió, tampoco dijo nos retiramos de este consorcio. Y aunque Colombia no es socio de IHRA, adopta la definición y hoy está abierta para este gobierno que vino”, describe Houghton.
Para Houghton, la condena contra Zé Maria busca amedrentar y atacar la resistencia y solidaridad con Palestina. Pero cree que lo injusto de la decisión está logrando todo lo contrario: “A nivel mundial, cada vez son más organizaciones, medios, sindicatos, partidos, incluso no solo de izquierda, sino, por ejemplo, organizaciones progresistas, liberales y demás que se están solidarizando cada día con Zé Maria.”
¿Por qué en Brasil?
Una pregunta que no es menor es por qué esto sucedió en Brasil, un país gobernado por un mandatario progresista. Una parte de la respuesta apunta a la creciente influencia de movimientos sionistas y sus aliados en Latinoamérica, especialmente en lobbies que se mueven apalancados por iglesias evangélicas cercanas no solo a Israel, sino a Washington.
La Conib y Fisesp, promotoras de la acción del caso de Zé Maria, son organizaciones judías, pero que, como parte de su trabajo de incidencia política, cultivan una alianza con la bancada evangélica, hoy una de las más numerosas del Congreso brasileño. Esas relaciones son evidentes: el propio director general de la Conib, Sérgio Napchan —el mismo testigo del juicio contra Zé Maria—, admitió en entrevista a un medio brasileño que la entidad organizó el primer encuentro de pastores evangélicos con el presidente de Israel, a pedido personal del pastor Estevam Hernandes (Iglesia Renascer em Cristo) a Cláudio Lottenberg, entonces presidente de la Conib.
De hecho, en estudios académicos ha quedado en evidencia que estas alianzas entre sectores sionistas israelíes, redes pro Israel e iglesias evangélicas se mueven en toda la región, son un fenómeno estructural, que incluso es financiado y nació directamente de Estados Unidos.
Así lo han reportado medios brasileños como The Intercept. En la historia “Fe Capitalista, Cómo Estados Unidos usó la religión para combatir el comunismo” explican precisamente eso, cómo durante la Guerra Fría, Estados Unidos financió y coordinó una ofensiva religiosa transnacional —evangélica, católica conservadora y judía— para combatir el comunismo en Brasil y América Latina, promoviendo versiones reaccionarias de la fe cristiana alineadas con el libre mercado.
Varias de las mayores iglesias pentecostales brasileñas actuales tienen origen directo en esa oleada misionera: Igreja do Evangelho Quadrangular (traída en 1951), Deus é Amor, Brasil Para Cristo y la Igreja de Nova Vida (pionera de la teología de la prosperidad). Hoy, en Brasil, el Frente Parlamentario Evangélico cuenta con 219 diputados y 25 senadores (244 en total), más que toda la izquierda de la Cámara combinada.
Luego de conocer la condena, Zé María dijo: "Seguiremos nuestra lucha en defensa del pueblo palestino, contra el genocidio y por el fin del Estado sionista, racista y colonial de Israel, por una Palestina laica, democrática y no racista, donde judíos, árabes y todos los pueblos puedan convivir en paz."
Y concluye Houghton: “hay que redoblar la solidaridad con Palestina, sobre todo porque después de la supuesta tregua esa solidaridad decayó mucho. La gente cree que ya no es genocidio, que ya no está sucediendo nada.”
En el último mes, pese al alto el fuego vigente, las fuerzas israelíes han continuado atacando Gaza y expandiendo su control en Cisjordania. Según el Ministerio de Salud de Gaza, desde la entrada en vigor del alto el fuego, que aún no cumple un año, la crisis humanitaria continúa. Por lo menos 265 niños han muerto en Gaza, es decir, uno de media cada día, según UNICEF. La mayoría murió por disparos, bombardeos o ataques con drones atribuidos a fuerzas israelíes, de acuerdo con el reporte de UNICEF. Según las cifras del Ministerio de Salud de Gaza, difundidas por la ONU, el balance total de víctimas gazatíes durante ese período asciende a 1053 personas muertas y 3406 heridas.
