En Río Negro, Huila, Helen Viviana Chindicué, joven Nasa, espera el almuerzo escolar para continuar su jornada de clases. En su comunidad, la alimentación que llega al colegio no solo ayuda a que niñas, niños y jóvenes permanezcan estudiando: también incorpora productos del territorio, recetas propias y saberes culturales. En Atlántico, La Guajira y Chocó, otras historias muestran los avances en cobertura y en la formalización laboral de quienes preparan los alimentos. El desafío es que más recursos se traduzcan en comida suficiente, continua y pertinente para todos los estudiantes.
Por: Olga Portilla Dorado
Helen Viviana Chindicué es una joven indígena Nasa del departamento del Huila. A su corta edad tiene varias responsabilidades de una persona adulta: trabaja en la finca, madruga a las 4:00 a.m. a hacer el desayuno para ella y sus hermanos, y cuida a su hijo. A las 6:00 a.m. sale para el colegio que le queda a una hora de camino. A veces desayuna, a veces no. Como ella hay cientos de estudiantes de su colegio, miles en su departamento y muchos más en el país, que viven la misma historia: madrugar a estudiar sin desayuno, sin dinero para comprar “las onces o lonchera”, y con la esperanza de que llegue el almuerzo del Programa de Alimentación Escolar, PAE.
“Eso por ahí a las 10 lo ataca a uno un hambre, y pues como uno a veces no tiene el recurso para decir me compro algo y ya, entonces toca esperar hasta el almuerzo, a las 12:30 y luego a la 1:30 p.m. volvemos a entrar a clase, hasta las 3:30 p.m. que uno ya se va para la casa”, dice Helen.
Como ella, más de 200 estudiantes del pueblo Nasa en el corregimiento de Río Negro, municipio de Íquira en el Huila, reciben desde el año pasado una alimentación escolar continua, culturalmente pertinente y con enfoque diferencial, gracias a la implementación del PAE con identidad étnica.
El programa -gestionado por el Consejo Regional Indígena del Huila en articulación con el Ministerio de Educación Nacional y la Secretaría de Educación Departamental- garantiza almuerzos diarios con productos cultivados en el territorio, como maíz, yuca, plátano, zapallo, frijol y arracacha, fortaleciendo así la soberanía alimentaria y la permanencia educativa.
La minuta incluye platos tradicionales como el mote, y la cocina escolar se convierte en escenario pedagógico y cultural: allí los niños aprenden a preparar chicha, chaguazúa, sopas típicas y a cultivar plantas medicinales. "El PAE no solo alimenta: enseña, conecta con la tierra y preserva nuestra lengua", explica el profesor Simón Evelio Pacho, dinamizador de la lengua nasa yuwe.
Esos logros no llegaron por azar, llegaron desde la resistencia, desde la minga, y las luchas de las comunidades del Huila y de otros territorios que persisten en el buen vivir y en la conservación de sus raíces. Pero también, se hicieron realidad gracias al gobierno del presidente Gustavo Petro, quien además de lograr un histórico en la cofinanciación del PAE, ha persistido en la importancia de la educación que reconozca lo étnico, por esto el gobierno del cambio es el primero en América latina en reglamentar el Sistema Educativo Indígena Propio – SEIP- y como parte de este proceso también hemos venido actualizando, en compañía con las autoridades indígenas, las formas de implementación de la Resolución 18858 de 2018, generando así una nueva propuesta concertada de Resolución que contiene los lineamientos técnicos, administrativos y los estándares y las condiciones mínimas del Programa de Alimentación Escolar para pueblos indígenas.
Si bien, la Resolución ya existía, en el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 ‘Colombia Potencia Mundial de la Vida’ se propuso ampliar su alcance como estrategia de permanencia escolar para contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional. A lo que se suma, la creación de la ‘Guía para la implementación de la Resolución 18858’, garantizando a través de una serie de acciones que la implementación del PAE en territorio indígena se realice en el marco de los principios, objetivos y estrategias del Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP), así como de las particularidades culturales de cada pueblo indígena.
“El PAI, Plan de Alimentación Escolar Indígena, ha sido y es uno de los beneficios más importantes para la comunidad educativa porque hemos logrado poco a poco visionar ese enfoque diferencial, esa alimentación pertinente que queremos para nuestras semillas de vida. De alguna manera es muy importante ese tejido que hemos hecho con la institucionalidad, especialmente con el Gobierno Nacional y el Ministerio de Educación que ha sido muy cercano a nosotros y las negociaciones han sido muy directas, nos han tenido en cuenta”, indica Jinet Lorena Capaz, rectora encargada de la Institución Educativa Kwe Zi'j de Río Negro.
Además del diálogo, ella también resalta la escucha que han tenido con su territorio y con otros pueblos étnicos, porque sienten que pueden seguir tejiendo su educación, con un enfoque diferencial que reconozca sus procesos propios.
Gracias a esta continuidad, estudiantes como Helen Viviana, pueden seguir estudiando, y cumplir su sueño de ir a la Universidad, en su caso ser nutricionista y regresar al territorio a enseñar lo aprendido y sentir que su hijo esté orgulloso de ella.
En su historia, el PAE con enfoque diferencial no aparece solo como una ración de comida: también como una condición concreta para permanecer en la escuela.
Este modelo diferencial no solo llegó a los pueblos indígenas, también a las comunidades afrocolombianas a través de la Resolución 051 de 2025, expedida por la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar Alimentos para Aprender (UApA), socializada en julio del 2025 por el Ministerio de Educación, y con la cual se avanzó en la implementación de un modelo diferencial para comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, incorporando criterios de pertinencia cultural, territorial y alimentaria en la operación del Programa.
“La Resolución 051 de 2025 marca un hito histórico en la lucha por la equidad, la dignidad cultural y la garantía de derechos fundamentales para nuestros niños, niñas y adolescentes. Este nuevo marco normativo reconoce que la alimentación no es solo un derecho, sino una expresión de identidad, cultura y territorio”, explica Luz Aida Ibarra, delegada de la Comisión IV del Espacio Nacional de Consulta Previa.
En Cali, donde fue presentada oficialmente esta Resolución en julio del año pasado, la entidad territorial inició el proceso para implementar esta estrategia del Programa de Alimentación Escolar. Como primer paso, se realizó un taller de estandarización de preparaciones con enfoque diferencial en el Laboratorio de Ciencias de los Alimentos de la Universidad Javeriana. Esta jornada técnica permitió validar y ajustar preparaciones alimentarias con enfoque étnico y territorial, asegurando su pertinencia desde el punto de vista nutricional, cultural y operativo.
Desde entonces se ha avanzado en un proceso de adaptación y ajuste de las minutas, para responder a la diversidad cultural y alimentaria de las comunidades y definir el tipo de menú diferencial que actualmente se entrega en el PAE de acuerdo con las poblaciones caracterizadas.
En este modelo, las recetas no solo cumplen una función nutricional: también incorporan memoria, identidad y prácticas alimentarias propias.

Hoy el PAE cuenta con un respaldo financiero mucho mayor que hace cuatro años. Entre 2022 y 2026 el presupuesto del PAE pasó de $3,58 billones a $7,31 billones (proyectado): $3,8 billones adicionales (creció 108 %). Y las transferencias del Gobierno Nacional subieron 134%, al pasar de $1,27 billones a $2,97 billones en el mismo periodo.
Incrementos que se ven representados en la cobertura rural y atención diferencial con los pueblos étnicos; pero también en el logro del total de cobertura en todas las instituciones educativas oficiales de territorios como Catatumbo y el Atlántico.
En Atlántico, por ejemplo, la cobertura del programa beneficia a más de 98 mil estudiantes, alcanzando niveles superiores al 98% en municipios como Campo de la Cruz, Polonuevo, Santa Lucía, Suan, Malambo y Santo Tomás. Se pasó de una atención del 58% en 2025 al 100% en mayo de 2026.
Para Daniel Rojas, ministro de Educación este logro es gracias al encuentro de voluntades entre gobierno Nacional y gobierno departamental; por ese trabajo coordinado y mancomunado para lograr una articulación y una convergencia de los recursos y que ningún niño tenga hambre dentro del colegio.
“En Colombia hay hambre, hay brechas de desigualdad grandes, en ese contexto, lograr que todos los niños en el colegio coman y coman alimentación de calidad y logren además que sea preparado en su colegio, que sea comida rica y que sean las delicias del Atlántico, es algo que realmente nos enorgullece”, señala el ministro.
Por su parte, Yeserin Gutiérrez, estudiante de la Institución Educativa Técnica de Villa Olímpica de Galapa Atlántico, expresa su alegría y gratitud por tener el PAE en su colegio, pero no solo por ella, sino “porque muchos niños no tienen la oportunidad de comer y aquí encuentran esa oportunidad”.
Para fortalecer la estrategia, la inversión destinada al Programa de Alimentación Escolar en Atlántico alcanzó en 2026 los $115.604 millones, cifra que representa un incremento del 82,8% frente a 2022.
De ese total, el Gobierno Nacional aportó más de $47.588 millones a través de la Unidad de Alimentos para Aprender, consolidándose como uno de los principales respaldos financieros del programa.
“Detrás de cada cifra hay una historia: niños que permanecen en el colegio, familias que sienten tranquilidad y estudiantes que pueden aprender en mejores condiciones”, agrega el ministro de Educación.
Alexander Boronda, también estudia en la Institución Educativa Técnica de Villa Olímpica, y como el resto de sus compañeros disfruta su almuerzo y es feliz “porque ahora todos en los colegios tienen la oportunidad de comer del PAE que dan en las instituciones educativas y no tenemos que esperar a llegar a la casa. Mi plátano, mi pollo yo me lo como, a mí me gusta todo lo que preparan aquí”.
Como este departamento, el Ministerio de Educación reporta que 54 entidades territoriales en todo el país a 2026, cerrando el gobierno del cambio, lograron la universalidad en el programa alimentación escolar.

Dignificar el PAE desde los fogones
Mientras saca una porción de arroz de una enorme olla y lo sirve con cuidado en un plato verde viche, Dalida Orozco, manipuladora de alimentos de un colegio de Barranquilla, cuenta que su trabajo lo hace con pasión y amor. Acomoda la ensalada midiendo la porción adecuada para todos los niños y niñas de ese colegio, le agrega el pollo sudado que ha hecho esta mañana; sirve el jugo en un vaso y pone sobre la mesa el plato que pronto vendrá a recoger un estudiante.
Su labor inicia a eso de las 5:00 a.m. “muy tempranito me levanto para venirle a hacer los alimentos con amor a los niños. Hago mi trabajo con pasión”. Pero Dalida también es sincera y agradece que les hayan aumentado el sueldo, “la platica, sí claro, eso lo motiva a uno para continuar y venir con más animo a cocinar”.
A lo que Dalida se refiere, es al beneficio, que como ella han tenido más de 54 mil manipuladoras de alimentos en todo el país, quienes avanzan hacia la formalización laboral; y ese avance tiene un nombre: ‘Manos que Nutren’, el compromiso del Pacto por el PAE que reconoce el aporte de quienes alimentan diariamente a niños, niñas, jóvenes y adolescentes en los colegios oficiales.
“Yo trabajo desde el 2013 como manipuladora y me acuerdo de que por un niño nos pagaban 200 pesos y eso era un poquitico de plata para sostener a nuestro hogar. Sin embargo, ahora las cosas son muy diferentes, y con el gobierno del presidente Petro más, porque tenemos un sueldo mínimo con el cual podemos sacar nuestros hijos adelante, para que ellos sean alguien en la vida”, afirma Zenaida Pinayú, procedente de Uribia en La Guajira.
Pero no solo ha sido el aumento en el salario, ha sido la mejora con sus prestaciones sociales, ahora están afiliadas a salud, pensión, caja de compensación y a servicios funerarios. Lo cual se traduce en la dignificación de un trabajo que no era reconocido y muchas veces tampoco valorado.
En cifras, el ministerio de Educación y el ministerio del Trabajo reportan que la formalización laboral de las manipuladoras de alimentos del Programa de Alimentación Escolar, PAE, pasó del 58% en 2023 al 93% en 2026, durante el Gobierno del Cambio. Hoy, 54.129 de las 57.941 personas reportadas cuentan con un contrato formal, mientras el proceso continúa para garantizar que el 100% tenga derechos laborales en 2028.
De la Guajira al Chocó, la historia de las manipuladoras de alimentos que trabajan en el PAE, no es muy distinta. Carmen Ramírez, además de ser quien prepara los alimentos, junto con otras compañeras, para 258 estudiantes del colegio Corazón de María en Bagadó (Chocó), es madre cabeza de hogar y su hija es beneficiaria del PAE.
“Yo vengo en representación de mis compañeras y todas estamos muy agradecidas por esta oportunidad de tener mejores condiciones laborales. En mi municipio el transporte es muy complicado, los alimentos al colegio llegan desde Quibdó, son 5 horas de camino, pero con todo eso nosotros lo recibimos con amor, ese mismo amor con el que cocinamos porque hay mucho estudiante que esa es la única alimentación que tiene todo el día”, agrega Carmen.
Además del amor por cocinar y de sentir el cambio en su economía con las nuevas condiciones laborales, Carmen y Zenaida coinciden en una preocupación ¿Qué pasará después del 7 de agosto?, ¿Continuará la formalización y sus contratos? ¿Cómo las impactará el cambio de gobierno?
Ante eso, el ministro de Educación fue claro: alimentar a los estudiantes no puede seguir significando trabajar sin derechos. La calidad del PAE también depende de que quienes sostienen el servicio tengan salud, pensión, prestaciones y condiciones estables para sus hogares.
"Con el Gobierno del Cambio hemos avanzado conquistando unos derechos y esto es un primer avance en esta lucha por la dignificación laboral, el segundo mensaje es que debemos organizarnos para continuar trabajando de manera conjunta por esta causa que nos ha dejado resultados positivos pero que faltan muchos más y por último, y no menos importante debemos hacer que ustedes cambien su modelo de contratación y pasen a ser trabajadoras directamente del estado", dijo.
Se espera que no haya retrocesos y que con el 93% alcanzado hasta la fecha, de aquí a 2028 se formalicen el 100% de las manipuladoras, solo faltan 3.812 personas; y así reconocer como corresponde, con contrato, respeto y garantía una labor que históricamente estaba invisibilizada.

¿Quién responde cuando el PAE falla?
Si bien el incremento en la cofinanciación y en los recursos para el PAE han significado cambios importantes para la cobertura rural, la atención diferencial, la mejora de los contratos de las manipuladoras, entre otros; existe una preocupación latente en varias entidades territoriales, y es que pese a tener mayores recursos, en algunas entidades territoriales la cobertura ha disminuido.
El reto de tener un Programa de Alimentación Escolar sin fallas y donde el dinero destinado para entregar este complemento alimenticio a las niñas y niños de las IE oficiales del país, se use para eso y no se desvíe en otros intereses, persiste.
En febrero de este año, el Ministerio de Educación Nacional, a través de la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar (UApA), presentó el balance del PAE entre 2022 y 2026: el país aumentó la inversión como nunca y los recursos quedaron garantizados. Pero el reporte abre una pregunta incómoda: si el presupuesto creció, ¿por qué en decenas de territorios se atienden menos estudiantes?
Para el ministro de Educación, Daniel Rojas proteger los recursos es garantizar los derechos de los niños, por lo que hizo el llamado a gobernadores y alcaldes: la plata tiene que verse en el plato.
“A pesar del aumento de recursos, el país pasó de 5,9 millones de niñas y niños atendidos en 2022 a 5,6 millones en 2025, volviendo a niveles de atención en cantidad de estudiantes de 2019. La caída equivale a 253.360 beneficiarios menos. Eso no puede ocurrir cuando el Gobierno Nacional está aumentando los recursos", explica el jefe de la cartera de educación nacional.
Precisamente, ante ese panorama la UApA inició a ejercer sus funciones de inspección y vigilancia para fortalecer el seguimiento a la operación del PAE, con el fin de verificar el cumplimiento de las responsabilidades territoriales y mejorar la capacidad institucional frente a alertas, riesgos y situaciones que afecten la prestación del servicio, esto gracias a la firma del decreto 998 de 2025.
"La asignación de 2026 estará condicionada al aumento de cobertura. Si un territorio no demuestra que está atendiendo más estudiantes, se ajustarán los recursos y se priorizará a quienes sí cumplan", señala Sebastián Rivera Ariza, director de la UApA.
De esta manera, en la actual vigencia cada territorio presentó sus planes con aumento de cobertura y la UApA viene haciendo el seguimiento, verificando resultados, y garantizando los recursos para sostener la operación hasta el último día del calendario escolar.
Tanto desde la UApA como desde el ministerio se insistió en que el compromiso del Gobierno Nacional es avanzar hacia la cobertura universal del Programa de Alimentación Escolar; por lo tanto, más recursos deben significar más niñas y niños alimentados, con continuidad y calidad.
Mientras se ejerce este control y se hace vigilancia de los recursos, todos los involucrados en el PAE se preguntan si los beneficios continuarán, si los avances son sostenibles en el tiempo y si para el Gobierno que llegará desde el 7 de agosto la alimentación que reciben las y los estudiantes es una prioridad en el marco de la calidad educativa que necesita el país; y si Helen Viviana podrá estudiar nutrición y regresar a Río Negro a aportar sus conocimientos en cada plato del PAE que se prepara para las niñas y niños Nasa de ese territorio, entre ellos su pequeño hijo.
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