Una meseta a 60 kilómetros de Damasco, que Israel ocupa ilegalmente desde la guerra de 1967, es la razón que podría llevar a un rompimiento de lazos entre Colombia y el mundo árabe. El gobierno de Abelardo de la Espriella decidió reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán sirio y despertó el rechazo en bloque de países con los que Colombia mantiene relaciones diplomáticas y comerciales: Turquía, Arabia Saudita, los países del Golfo, Egipto y la Liga de Estados Árabes. Nuevas decisiones en las próximas semanas podrían acelerar el quiebre en las relaciones.
Por: David González M.
Solo Colombia y Estados Unidos, entre 193 estados miembros de Naciones Unidas, reconocen la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán sirios. Esto luego que la Cancillería del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, y en medio de la tragedia nacional del terremoto que sacudió al occidente del país, emitiera un comunicado para reconocer ese territorio como parte de Israel. La decisión generó rechazo y condenas contra Colombia por parte de las principales potencias del mundo árabe; incluso tomó por sorpresa a diarios israelíes, que se preguntan cuál es la razón detrás. El diario israelí Haaretz tituló: “Colombia enfrenta un rechazo regional luego de reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán”. Y dice que en los últimos dos días países de la región como Turquía, Arabia Saudita y Catar emitieron comunicados rechazando la decisión.
Turquía, potencia regional y socio comercial histórico de Colombia, emitió un comunicado rechazando la legitimación del territorio ocupado por Israel y le dijo a Bogotá que la decisión de la Cancillería busca “legitimar la ocupación” de un territorio que es parte de Siria. Calificó la decisión, además, como un intento “aislado” que viola el derecho internacional, específicamente la resolución 497 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que consideró los Altos del Golán como un “territorio ocupado” y rechazó cualquier intento de anexión o cambio en su estatus legal. Es más, ante la decisión de Israel de aplicar su ley sobre ese territorio, la ONU la declaró “nula y sin valor” y aseguró que carecía de efectos legales internacionales.
Néstor Rosanía, conocedor de los países árabes y profesor en las facultades de Relaciones Internacionales de la Universidad Tadeo Lozano y del Externado de Colombia, dijo a RAYA: “Las Naciones Unidas han emitido diversas resoluciones declarando que Israel mantiene un proceso de ocupación militar y que los Altos del Golán pertenecen a Siria, exigiendo el retorno de estos territorios. Hasta hoy, Estados Unidos era el único país que reconocía los Altos del Golán como territorio soberano de Israel, bajo el argumento de que fueron anexados durante un conflicto. Sin embargo, el resto de la comunidad internacional, incluyendo los comités de descolonización de la ONU, ha sostenido históricamente que se trata, simple y llanamente, de una ocupación.”
En la misma línea, varios de los principales países árabes se sumaron a la condena de la decisión de Colombia. Por ejemplo, Arabia Saudita, otro importante socio comercial que insistió en que ese territorio es sirio, ocupado ilegalmente por Israel, por lo cual la decisión colombiana no contribuye a la paz regional. Incluso Riad pidió a Colombia que “reconsidere su decisión.”

Otro socio de Colombia es el gobierno de Catar, un país que tiene en Colombia importantes inversiones energéticas, de gas natural y una amplia agenda de cooperación económica y sectorial. Por ejemplo, Catar es un país que ha abierto su territorio para mediar en negociaciones con el grupo criminal más grande del país: el Clan del Golfo. A pesar de esto, se sumó al rechazo por la decisión de la cancillería colombiana y advirtió que “ayudar a la ocupación en este sentido carece de efectos legales”.

Entre tanto, Egipto fue más allá y, además de condenar el apoyo a la ocupación israelí, subrayó la necesidad de que Israel se retire de la totalidad del Golán sirio ocupado hasta la línea del 4 de junio de 1967. Igualmente, la Organización de Cooperación Islámica (OCI), que reúne a 57 estados miembros, calificó la decisión de Colombia como un intento de “legitimar la ocupación israelí” de los Altos del Golán y de consolidar un “hecho consumado”. Su secretario General instó formalmente al Gobierno de Colombia a revertir dicho reconocimiento ilegal y a respetar la legitimidad internacional.

¿Por qué los Altos del Golán son una bandera roja para el mundo árabe?
Para varios países árabes, el Golán no es un territorio en disputa sino una “parte integrante de Siria” que se encuentra bajo ocupación militar. Cualquier intento de reconocer la soberanía de Israel sobre esta zona es visto como un ataque directo a la soberanía, unidad e integridad territorial de la República Árabe Siria. “Tras la guerra de los seis días, en esa lógica de la construcción del Estado de Israel, este amplía las fronteras y termina tomando los Altos del Golán: un área estratégica para lo que ellos llaman su seguridad y defensa nacional”, explica Rosanía.
Para Siria, más allá de cualquier gobierno, es una política de Estado recuperar los Altos del Golán, que además tienen una importancia geoestratégica y militar. La meseta, rodeada de montañas que llegan a los 2800 metros, tiene una línea de visión directa y una posición privilegiada para vigilar o atacar Damasco, la capital siria, que está ubicada a solo 60 kilómetros. Además, el territorio es estratégico para el suministro de agua, ya que allí se encuentran los afluentes del río Jordán, un recurso crítico en un entorno árido como el de Asia Occidental.
Para Israel, mantener el control del Golán le otorga una “profundidad estratégica” esencial para la defensa de sus centros de población más cercanos, como Tiberíades, Haifa y Safed. De hecho, seis años después de su ocupación se desató la Guerra de Yom Kipur. Una coalición de países árabes liderada por Egipto y Siria buscó recuperar el Sinaí, entonces en poder israelí, y los Altos del Golán; la posesión del Golán fue fundamental en el conflicto.
Pero más allá de las ventajas geoestratégicas, está el derecho internacional, que ha reconocido ese territorio ocupado como parte integral del Estado sirio. No obstante, la nueva postura colombiana se aparta del consenso internacional sobre el estatus del Golán y de la Resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU. Según el comunicado de la Cancillería, la decisión se tomó por la importancia estratégica de ese territorio para la seguridad de Israel. Y agrega: “Colombia reconoce que el mantenimiento del control y la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán constituye un componente esencial de su defensa nacional”
¿Qué costo está dispuesta a asumir Colombia por la seguridad de Israel?
Ante el riesgo de deteriorar relaciones diplomáticas y comerciales con países del mundo árabe, cabe la pregunta sobre las razones detrás de la decisión de la Cancillería colombiana. Arlene Tickner, internacionalista, dijo: “En línea con el derecho internacional y resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ningún país del mundo, con excepción de EE. UU. y ahora Colombia, reconoce la soberanía de Israel sobre un territorio que en 1967 fue tomado por la fuerza y ocupado. El costo reputacional para nuestro país será grande.”
Y eso lleva a preguntarse por qué el gobierno de De la Espriella está dispuesto a asumir ese costo. Además, Colombia había mantenido otra posición frente al Golán. “Colombia como que no se quería meter mucho con el tema para no echarse a Israel en contra, pero tampoco como avalar una ocupación, entonces nuestra política exterior siempre había sido como de neutralidad o de abstenerse”, explica Rosanía. Y cree que en este direccionamiento de Abelardo hay más “un fanatismo antes que un pensamiento estratégico”.
Incluso, explica que las tensiones con el mundo árabe pueden llevar a un rompimiento. Primero, porque ya hay una molestia previa de la comunidad árabe en Colombia con el hoy presidente, luego que en campaña electoral dijera sobre el islam que era “una amenaza porque era una religión que quería tomarse el mundo”. En una entrevista durante la campaña electoral, el hoy presidente dijo a medios locales: “Yo creo que el islam es, más que una religión, un fundamentalismo, un radicalismo que le hace mucho daño a la democracia, a las sociedades, a las libertades” y agregó: “Oriana Fallaci lo dijo a mediados de los 70: la gran amenaza para Occidente es la expansión del islam”.
Y segundo, según Rosanía, hay una relación superficial, pero ya de años, entre sectores militaristas de Colombia vinculados a la idea de un Israel que aporta, según ellos, ventajas militares y tecnológicas. Explica Rosanía: “He visto mucho de eso en los militares de la reserva y su adoración a Israel; es sobre todo una lógica de lucha contrainsurgente, de mano dura. Con varios he hablado ya de fondo, les digo: hablemos del conflicto palestino-israelí y hay un desconocimiento absoluto del conflicto.”
Y agrega el experto: “Al intentar unir las piezas, pesa el pasado: la forma en que sectores políticos (colombianos) veían a Israel desde la época de Yair Klein y el apoyo contrainsurgente, el paramilitarismo. Y está esa visión de esos años donde Israel proveía armamento y asesoría de inteligencia con el Mossad y se construyó la narrativa de ese Israel fuerte del Medio Oriente, un modelo que supuestamente podía enseñarnos cómo combatir a la guerrilla”.
Esa relación Colombia-mundo árabe se puede tensionar hasta fracturarse con decisiones que podrían estar en camino. De hecho, en los próximos meses el Gobierno de la Espriella podría tomar decisiones sobre la presencia de la embajada de Palestina en Colombia: “Cuando toquen a los palestinos —creo que los van a sacar de Bogotá, a la embajadora y a los cónsules— ahí sí va a despertarse una solidaridad total del mundo árabe y vendrá otro impacto”, que podría terminar en una ruptura de relaciones con el bloque de naciones árabes.
