Por: Hanwen Zhang
Seguro has escuchado el dicho de “las encuestas (políticas y electorales) son como las morcillas, muy buenas hasta que te enteras como las hacen”.
Álvaro Gómez Hurtado, a quien se le atribuye este dicho, no hubiera pensado que tres décadas después alguien iba a hacer otra analogía entre las encuestas y la gastronomía, pero en esta ocasión un dicho que no da risa, más bien una desafortunada mala interpretación de la naturaleza de las encuestas.
Esto ocurrió en el marco de la divulgación de la “ENCUESTA SOCIOPOLÍTICA EN COLOMBIA” realizada por la firma GAD3 en enero de 2026 financiada por RCN Televisión S.A. El representante legal de GAD3, Narciso Michavila Núñez, fue entrevistado por los periodistas de Noticias RCN (entrevista completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=9xyCAKd5nWY), al ser indagado si 1.200 encuestados son suficientes para un país de 40 millones de electorado y entre las respuestas dijo: “Cuando uno hace un análisis de sangre, no le extrae litros de sangre para analizarla, sino (basta) con que le extraiga una parte mínima. La clave fundamental en cualquier muestreo, sea de sangre o sea para probar la sopa para ver si está suficientemente salada es que la prueba que haga sea representativa del conjunto”.
La razón por la que no se necesita tomar media ollada de sopa para saber si está buena de sal o no, es porque tenemos una mezcla bastante HOMOGÉNEA, es decir, el sabor es el mismo en todas las partes de la sopa, (lo mismo ocurre con las propiedades de la sangre en nuestro cuerpo), de esta forma, una cucharada o un sorbito de sopa puede representar a toda la olla, creo que nadie puede cuestionar eso. Pero Colombia no es un grupo homogéneo: las personas de diferentes regiones, ciudades, estratos, etnias, grupos etarios, opinan de forma diferente en lo concerniente a la política. Basta con ver los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2022 para confirmar esta hipótesis bien conocida en la opinión pública. En Chocó, la Coalición Pacto Histórico obtuvo 81.94% de votos, mientras que en Norte de Santander solo conquistó el 20.86% de los sufragantes. Incluso, dentro de un mismo departamento tampoco tenemos homogeneidad, tomemos el caso de Antioquia, 92.49% de los votantes de Murindó apoyaron al movimiento de Gustavo Petro, mientras que en el municipio de Salgar solo lo hicieron el 12.78% de los votantes.
Ante tanta diferencia (heterogeneidad), es absurdo aplicar el razonamiento de la sopa o del examen de sangre y concluir que una muestra de 1.200 o incluso menor (según manifestó el representante legal de GAD3 en la entrevista) pueda representar con precisión toda la población. Si hay que relacionar a los colombianos con un plato, lo menos adecuado es la analogía de la sopa. Más bien somos seco, somos los garbanzos,el espagueti, el arroz, y tambiénnel bistec a caballo, y somos la ensalada, somos una mezcla de grupos muy diferentes entre sí. Probar un bocado solo del principio no da cuenta de cómo está el plato completo.
Ahora, aunque el ejemplo utilizado por el señor Narciso es muy impreciso, aprovecho la analogía para explicar algunos conceptos básicos de muestreo que es la base de un estudio cuantitativo por encuestas.
En el caso de probar el sabor de una sopa bien homogénea, es suficiente tomar una muestra relativamente pequeña, y la podemos tomar desde cualquier parte de la olla, en la superficie o desde el fondo. Esto en la teoría de muestreo se conoce como el muestreo aleatorio simple (MAS), donde contamos con una población relativamente homogénea, por ejemplo, los estudiantes de un mismo grado en un colegio. En este caso para conocer el rendimiento académico de estos estudiantes, podemos tomar una muestra no muy grande de estudiantes, y la selección de éstos es totalmente al azar. Esto es, todos los estudiantes tienen la misma probabilidad de ser seleccionados. También este mecanismo de muestreo es comúnmente usado en las encuestas telefónicas ya que las encuestadoras tienden a contar con una lista o repositorio de números telefónicos, y desde allí realizan la selección aleatoria.
Ahora, si el objetivo es probar un plato “seco” conformado por arroz, bistec, y ensalada (una población formada por tres grupos muy distintos entre ellos, pero similares dentro de cada uno), debemos probar un poco de cada parte: una cucharadita de arroz, un pedacito de bistec y un bocado de ensalada, ya que ninguna parte puede representar a las otras. Esto en la teoría de muestreo se conoce como el muestreo estratificado, que se aplica cuando la población está particionada en subgrupos o estratos, y dentro de cada estrato se selecciona una muestra. En las encuestas políticas muchas veces usan la estratificación basada en región geográfica, de esta forma respeta la heterogeneidad entre diferentes regiones y también un tamaño muestral decente en cada región.
Ahora, como un ejemplo sencillo de aplicación de un muestreo más complejo (no un muestreo MAS, que es el que se le aplica a las sopas), suponga que queremos evaluar de forma general el sabor de los pollos asados en Bogotá. Para llegar a saborear los pollos, debemos pasar primero por los asaderos: un camino correcto es seleccionar primero los asaderos a visitar, y dentro de cada asadero visitado, seleccionar algunos pollos para la evaluación. Esto se conoce como el muestreo de 2 etapas o bietápico, ya que se tuvo que seleccionar dos unidades diferentes: asaderos y pollos.
El anterior mecanismo es el muestreo idóneo en las encuestas presenciales a hogares, donde para llegar a seleccionar a personas, suele recurrir a etapas previas: selección de municipios, manzanas, hogares, y finalmente personas. No es posible seleccionar directamente a las personas porque no existe en Colombia ni en ningún país un listado de personas de donde realizar directamente la selección. Por eso cuando veo una ficha técnica confundiendo las diferentes etapas de muestreo, me pregunto si le echó el jugo a los frijoles o el arroz al postre.
